Secihti viola Constitución sobre protección del maíz: Sin Maíz No Hay País

Secihti viola Constitución sobre protección del maíz: Sin Maíz No Hay País

FOTO: MOISÉS PABLO | CUARTOSCURO

Dentro de su Convocatoria Nacional de Investigación 2026, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) vulnera el patrimonio biocultural de México en su Eje Siete, que versa sobre una supuesta “soberanía alimentaria”, en cuya redacción se usan arbitrariamente conceptos como “edición genética sin candados” o “técnicas que no superan barreras naturales”, con lo cual “pretende normalizar la manipulación del genoma del maíz”, alertó la campaña Sin Maíz No Hay País.

Con ello, la organización señaló que dicha convocatoria usa una retórica falsamente progresista y “se convierte en una ciencia a modo al imponer términos carentes de consenso científico, diseñados exclusivamente para ‘darle la vuelta’ a la Constitución”, que en su Artículo 4, tercer párrafo, especifica que México, por ser “centro de origen y diversidad del maíz”, el cultivo debe “ser libre de modificaciones genéticas producidas con técnicas que superen las barreras naturales de la producción o la recombinación”.

Por tanto, calificó de “caballo de Troya biotecnológico” la convocatoria para personal científico, “al fomentar explícitamente la edición genética para generar ‘nuevas variedades’ dentro del fomento para la protección de la agrobiodiversidad, sin excluir al maíz de este apartado”.

El documento publicado por Secihti hace dos días señaló la “necesidad de fortalecer la producción nacional de alimentos sanos, nutritivos y culturalmente pertinentes”, con lo cual contempló el fomento del desarrollo de biotecnologías orientadas a la seguridad alimentaria a fin de reducir la dependencia del extranjero y mejorar los ingresos de las personas productoras, y así garantizar estos alimentos a la población. El maíz, frijol, arroz, trigo, amaranto, caña de azúcar, café, cacao, leche, algodón y miel fueron agrupados como los productos prioritarios.

El punto cinco de los temas principales, titulado “Fomento para la protección y conservación de la agrobiodiversidad”, busca “impulsar investigación orientada a la protección y conservación in situ y ex situ de recursos genéticos con valor agroalimentario y biocultural del país”, con el reconocimiento y fortalecimiento de “los derechos colectivos de los pueblos indígenas y comunidades campesinas sobre sus bienes comunes, semillas y conocimientos tradicionales”.

Además, plantean fomentar “el desarrollo y aplicación de tecnologías para la secuenciación genética de especies nativas, la edición genética y otras herramientas biotecnológicas permitidas exclusivamente para la generación de nuevas variedades, razas o individuos mejorados genéticamente”.

Por tanto, las y los integrantes de Sin Maíz No Hay País tacharon este fraseo como una “omisión dolosa” que permite crear maíces genéticamente modificados. Sobre la secuencia genética, el texto refirió que no añade un marco regulatorio “que impida el despojo digital”, pues “al digitalizar el código de nuestras semillas, se facilita que empresas transnacionales exploten esta información sin consentimiento previo, libre e informado, ni un reparto justo de beneficios, promoviendo abiertamente la biopiratería”.

“Esta falta de rigor deja a nuestras variedades nativas en total estado e indefensión frente a la contaminación genética”, de modo que exigieron excluir al maíz de estas técnicas de modificación, así como eliminar la ambigüedad de ciertos términos y aplicar una moratoria a la secuenciación digital “hasta garantizar la soberanía de los pueblos y el respeto irrestricto al Artículo 4 Constitucional”.