Luego del último acto estadunidense para amenazar a Cuba a través de una publicación en la cual señalan a los gobiernos revolucionarios de la isla por librar una campaña “de subversión contra los Estados Unidos” –respaldada por “una ola sin precedentes de terrorismo de izquierda” en su territorio–, organizaciones civiles de la CDMX invitaron a marchar este 26 de julio en defensa del país caribeño.
De acuerdo con la movilización, nombrada “No a la guerra contra Cuba” y en contra del “bloqueo genocida”, el recorrido partirá del Hemiciclo a Juárez a las 10:30 horas del domingo, con dirección a la anterior embajada de Estados Unidos en México, ubicada en la Avenida Paseo de la Reforma.
Esta convocatoria ocurre luego del informe publicado por el Departamento de Estado de Estados Unidos el pasado 20 de julio, titulado Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI, el cual señala que Estados Unidos ha sido atacado, no de manera militar, sino con una “guerra de desgaste” que incluye espionaje, infiltración, sabotaje, redes subsidiarias e infraestructura para poner a su país contra sí mismo.
El documento también acusó a la nación caribeña por un modelo que presuntamente entrenó y armó “guerrillas de izquierda”, insurgencias, ataques extremistas, y dio refugio a delincuentes; no obstante, atribuyeron el éxito de esta supuesta campaña en el ramo ideológico, con un “nuevo tipo de marxismo, forjado en torno a un resentimiento absoluto y odio fundamental hacia Estados Unidos y el Occidente en general”.
Afirmó que Cuba ha dedicado su tiempo “a reclutar, cultivar y movilizar a una coalición mundial de activistas, intelectuales y grupos políticos en torno” a su causa. Y, en sus palabras –que comparten la retórica del titular de este Departamento, Marco Rubio–, desde la Revolución Cubana de 1959, para la isla el enemigo principal ha sido Estados Unidos, y la meta de Cuba ha sido exportar de manera violenta el comunismo al exterior.
“A principios del siglo XXI, La Habana se había consolidado como la capital ideológica de la izquierda radical moderna”, o la “capital de la nueva ideología de la revolución”, de modo que culpó a “la influencia de Cuba” de seguir “profundizando mucho más en las instituciones estadunidenses”, así como la supuesta izquierda radical en aquel país.
El informe refiere a intentos de construir columnas revolucionarias cubanas en Estados Unidos, y dijo que el Comité de Juego Limpio para Cuba, en el Nueva York de 1960, fue el primero de estos grupos. “Casi todos los movimientos guerrilleros marxistas notables en nuestro hemisferio desde 1959 han recibido algún tipo de apoyo de La Habana”, y nombra principalmente el caso de los sandinistas en Nicaragua.
A este documento de más de 100 hojas, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, respondió con una frase: “cree el ladrón que todos son de su condición”, y calificó a Marco Rubio, titular del Departamento de Estado, como “uno de los funcionarios más corruptos de la actual administración, de probados nexos con narcotraficantes y terroristas de Florida”.
Además, forma parte de la construcción de Rubio para tener un pretexto con el cual sostengan “su guerra económica cruel y criminal que castiga a cada familia cubana, y su aspiración de agredir militarmente a Cuba, para lo que busca desesperadamente el apoyo de los ciudadanos estadunidenses. Es otra evidencia del macabro plan que ha diseñado ese político estadunidense”, declaró el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez.
Contrario a las aseveraciones estadunidenses, Díaz-Canel afirmó que es Estados Unidos quien ha espiado sistemáticamente a Cuba y no al revés. También señaló que “la historia registra episodios criminales, incluyendo plagas y enfermedades introducidas en Cuba, el dengue hemorrágico que cobró la vida de 101 niños; el derribo de un avión con 73 pasajeros a bordo; las bombas en hoteles; los intentos de magnicidio o la guerra psicológica”, sumado al bloqueo financiero, económico y energético.
Aclaró que la Revolución cubana solo se ha defendido de las agresiones “sucesivas e interminables” por parte de Estados Unidos, mas no “ha obrado para dañar al pueblo estadunidense, ni se ha propuesto afectar la seguridad nacional de Estados Unidos”.
“El neo-macartismo trasnacional que se reinstaura en Estados Unidos, desde una corriente claramente fascista, recurre a la mentira para generar pretextos sobre los cuales sostener agresiones contra Cuba y coartar libertades civiles en Estados Unidos”.



















