La población ocupada en México alcanzó los 60.2 millones de personas en marzo de 2026, lo que representa un incremento anual de 422 mil trabajadores, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
Aunque la tasa de desocupación se redujo a 2.4 por ciento, ubicándose en niveles históricamente bajos, otros indicadores muestran matices en la calidad del empleo. La subocupación descendió a 6.7 por ciento, reflejando una mejora mensual, pero aún evidencia condiciones laborales insuficientes para una parte de la población.
El crecimiento del empleo continúa impulsado principalmente por el sector servicios, que sumó 240 mil personas en el último mes, con énfasis en restaurantes, servicios profesionales y actividades diversas, sectores caracterizados en muchos casos por condiciones laborales precarias o inestables.
Por su parte, la informalidad laboral se mantuvo sin cambios en 54.8 por ciento, lo que implica que más de la mitad de las personas ocupadas carecen de acceso pleno a seguridad social y derechos laborales.
Desde enero de 2019, se han creado 6.9 millones de empleos, de los cuales el 58 por ciento son formales (alrededor de 4 millones). Si bien estas cifras apuntan a una recuperación sostenida del empleo, también dejan ver los retos estructurales en materia de formalización y calidad laboral.
En conjunto, los datos reflejan una economía con capacidad de generación de empleo, aunque con desafíos persistentes en la estabilidad, formalidad y condiciones de trabajo para amplios sectores de la población.
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