Las campañas políticas y mediáticas impulsadas por sectores de la derecha nacional e internacional contra los gobiernos progresistas responden a la pérdida de privilegios económicos, políticos y judiciales que durante décadas beneficiaron a grupos de poder, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien sostuvo que detrás de muchos de los ataques dirigidos contra su administración existe una disputa por el modelo de país y por la distribución del poder político y económico.
Durante su conferencia matutina, la primera mandataria aseguró que los cuestionamientos constantes hacia su gobierno no pueden entenderse únicamente como diferencias ideológicas o electorales, sino como una reacción de sectores que, afirmó, perdieron beneficios que mantuvieron durante años bajo los gobiernos neoliberales. “Somos humanistas, pero hay muchos que no les gustan los gobiernos humanistas. ¿Por qué? Porque perdieron sus privilegios”.
Señaló que entre esos privilegios se encontraban mecanismos que permitían a grupos económicos influir en las decisiones públicas, acceder a beneficios fiscales, obtener concesiones favorables o mantener una relación privilegiada con las instituciones del Estado.
Sin mencionar únicamente casos específicos, la titular del Ejecutivo federal sostuvo que durante décadas existieron sectores empresariales y políticos acostumbrados a operar bajo reglas distintas a las que enfrentaba la mayoría de la población, situación que, aseguró, comenzó a modificarse con la llegada de gobiernos orientados al bienestar social.
De acuerdo con Sheinbaum, la inconformidad de estos grupos se refleja en campañas permanentes de crítica hacia los gobiernos que impulsan políticas de redistribución de la riqueza, fortalecimiento de los programas sociales y combate a la corrupción.
Sostuvo que la actual confrontación política también tiene una dimensión ideológica. Afirmó que mientras los gobiernos humanistas colocan en el centro la igualdad, el bienestar y los derechos sociales, la derecha continúa defendiendo una visión basada en la supremacía de los intereses económicos y en la idea de que el mercado puede resolver por sí solo los problemas de la sociedad.
La derecha defiende los intereses de los poderosos y visiones clasistas que sostienen que la pobreza es responsabilidad individual, sin reconocer las condiciones y los contextos que dejaron los sistemas neoliberales. Defiende la supremacía de unos sobre otros por el color de la piel o por el lugar de nacimiento, así como la idea de que el mercado resolverá todos los problemas, afirmó la presidenta.
Explicó que, desde su perspectiva, esa corriente política suele promover la idea de que las condiciones de pobreza son consecuencia exclusiva de decisiones individuales, sin considerar los factores históricos, sociales y económicos que limitan las oportunidades de millones de personas.
De acuerdo con la primera mandataria federal, esta visión predominó durante los 36 años de gobiernos neoliberales que antecedieron a la llegada de la cuarta transformación y cuyos resultados, sostuvo, fueron el incremento de las desigualdades, la concentración de la riqueza y el debilitamiento de las capacidades del Estado para garantizar derechos fundamentales.
En contraste, reivindicó el concepto de humanismo mexicano como la base ideológica de su administración. Explicó que dicho proyecto parte de la convicción de que todas las personas son iguales en dignidad y derechos, independientemente de su origen social, condición económica o lugar de nacimiento. “Nosotros creemos en la igualdad de las personas. Nosotros no creemos que nadie sea superior a otro”.
Sheinbaum Pardo añadió que la libertad no puede entenderse únicamente desde una perspectiva económica o individual, sino que requiere condiciones materiales que permitan a las personas ejercer plenamente sus derechos. “No se puede ser completamente libre si no hay bienestar”.
Sostuvo que la disputa entre proyectos políticos también se expresa en la forma de entender la democracia. Mientras los gobiernos humanistas, dijo, buscan fortalecer la participación popular y ampliar derechos, sectores conservadores pretenden recuperar mecanismos de influencia que históricamente les permitieron decidir sobre asuntos públicos sin representación democrática.
Asimismo, vinculó esta discusión con las campañas de desinformación y las narrativas promovidas desde espacios políticos y mediáticos que, aseguró, buscan desacreditar los avances impulsados por gobiernos progresistas en México y otras partes del mundo. “¿Se organizan ellos? Sí. ¿Le meten dinero? Sí. ¿En campañas? Sí. ¿En noticias falsas? Sí”.
Para la presidenta de México, el avance de gobiernos progresistas en distintas regiones ha provocado una reacción coordinada de sectores conservadores que buscan recuperar posiciones de poder perdidas a partir de transformaciones políticas que han privilegiado el combate a la desigualdad, la ampliación de derechos sociales y una mayor intervención del Estado en favor de los sectores históricamente excluidos.
Por ello, señaló que el debate de fondo no gira únicamente en torno a partidos políticos o procesos electorales, sino a la definición del modelo de desarrollo que seguirá México en las próximas décadas.
Por un lado, explicó, se encuentra un proyecto que apuesta por la redistribución de la riqueza, la inversión social, la soberanía nacional y la ampliación de derechos. Por el otro, afirmó, se encuentran quienes buscan restaurar un esquema que permitió la concentración de recursos, influencia política y privilegios en grupos reducidos.
La titular del Ejecutivo federal recordó que tanto su gobierno como el del expresidente Andrés Manuel López Obrador se reconocen herederos de las luchas históricas por la justicia social encabezadas por personajes como Miguel Hidalgo, José María Morelos, Leona Vicario, Josefa Ortiz de Domínguez, Gertrudis Bocanegra, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata y Francisco Villa.
Sin embargo, sostuvo que el principal motor de la transformación política del país no son las figuras históricas, sino la participación y organización del pueblo mexicano. “Creemos en la fuerza del pueblo de México”.
La presidenta Sheinbaum Pardo llamó a la ciudadanía a mantenerse informada, defender la soberanía nacional y preservar los avances sociales alcanzados durante los últimos años. Ello porque el desafío actual consiste no solo en evitar el regreso de los privilegios que caracterizaron al viejo régimen político y económico, sino en profundizar un modelo de desarrollo centrado en la igualdad, la justicia social y el bienestar colectivo.
“Lo que tenemos que hacer las y los mexicanos es informarnos bien, defender la soberanía, garantizar gobiernos honestos que le cumplan al pueblo y defender las conquistas que hemos logrado para seguir avanzando”.



















