Iisue de la UNAM: desfalco por “investigaciones” nunca hechas y viáticos injustificados

Zósimo Camacho - 15 Jun 2022 a las 8:47 pm
Iisue de la UNAM
FOTO: UNAM

Dos auditorías internas de la UNAM revelan irregularidades por más de 1 millón 300 mil pesos en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación. Semanas antes de que Luis Raúl González Pérez dejara la CNDH,  el Instituto celebró un convenio con este organismo autónomo que dio cobijo a “investigaciones” por adjudicación directa que nunca se entregaron. Además, se pagaron viáticos injustificadamente

La Contraloría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) documenta irregularidades por 1 millón 373 mil 500 pesos en cuentas del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (Iisue). Dos auditorías internas señalan adjudicaciones directas en investigaciones que no se encuentran y pagos de viáticos sin justificar, para trabajos de campo no autorizados y de los que no hay informes de resultados.

El Iisue se embarcó en una investigación distinta a la que reza su misión formal: “generar y difundir conocimientos originales sobre la universidad y la educación en todas sus modalidades y niveles”, pues formalmente participó en una investigación solicitada por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), titulada “Estudio sobre la Situación de los Derechos Humanos en la Policía Federal”. A su vez, el Iisue subcontrató a un tercer actor para que realizara encuestas, de las que no se tienen los resultados.

Semanas antes de que Luis Raúl González Pérez dejara la Presidencia de la CNDH, al final de 2019 –y se refugiara en la UNAM como coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos–, el organismo autónomo y el Iisue celebraron dos convenios que estuvieron vigentes del 24 de septiembre al 30 de octubre de ese año.

De todo da cuenta la auditoría interna A029/2018-AR-B3, practicada por la Contraloría de la UNAM al Iisue. Tales convenios –uno específico de colaboración y otro modificatorio– importaron un monto de 1 millón 720 mil 800 pesos. Y ampararon la contratación de servicios que realizó la Universidad a terceros.

Del total de recursos erogados por estos convenios, un total de 989 mil 300 pesos correspondieron a “trabajos de campo, servicios profesionales independientes y honorarios de apoyo académico”.

Los trabajos contratados se adjudicaron de manera directa, cuando debieron ser –según la normativa– por invitación a concurso a cuando menos tres personas, subraya la auditoría.

Al detalle, los auditores de la Contraloría –dependiente del Patronato de la UNAM– destacan el caso de 394 mil pesos que se pagaron bajo contrato por concepto de “trabajos de campo para el estudio sobre la situación de los derechos humanos en la Policía Federal”.

En particular sobre este punto, los examinadores detectaron que no se realizó una solicitud interna de estos trabajos, cotizaciones sobre los estudios, ni orden de servicio ni contrato validado por la instancia jurídica del Instituto. Tampoco se realizaron estudios de mercado para garantizar las mejores condiciones para la Universidad. A todo lo anterior le obligaba la normatividad.

Asimismo, se careció del oficio de solicitud de propuestas donde se especificaran las características de lo solicitado ni los tiempos de entrega. Menos aún se tuvo conocimiento de la asociación contratada presentara una propuesta de manera formal. Ni siquiera se “obtuvo evidencia de la notificación de la adjudicación de los servicios adquiridos”.

Finalmente no hay evidencia de los trabajos realizados. De lo que sí hay constancia es del pago de los trabajos, traslados, hospedaje, alimentos y pasajes locales, “por lo que el pago se efectuó sin verificar y dejar evidencia de la recepción del servicio realizado”.

En cada punto, el Iisue violó diversos artículos de la Normatividad de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios y de las Políticas y Lineamientos de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios.

Más aún, se pagaron “honorarios adicionales” por 243 mil pesos, entre ellos 114 mil 400 pesos entregados al personal entrevistado (policías federales) por concepto de “Aplicación de los instrumentos cuantitativos y de las entrevistas semiestructuradas al personal seleccionado para el Estudio, para verificar el cumplimiento de sus derechos humanos en los diversos estados de la República seleccionados para el levantamiento de la información”.

La Contraloría demanda al Iisue, como primera “acción correctiva”, “presentar los expedientes completos, debidamente integrados de las operaciones observadas, con la evidencia documental de que las áreas requirieron los servicios indicados, mediante la solicitud previa de compra respectiva, así como la documentación que sustente la entrega de las cotizaciones debidamente requisitadas por parte de los proveedores y el cuadro comparativo correspondiente”.

Entre otras seis “acciones correctivas” ordenadas por la Contraloría de la UNAM, destacan: “presentar el contrato debidamente validado por las instancias jurídicas correspondientes, en su caso, los motivos por los cuales no se cuenta con ese documento”; así como “proporcionar evidencia documental fehaciente de la recepción de los servicios recibidos a entera satisfacción de las áreas solicitantes o, en su caso, la devolución de los recursos”.

Con respecto de las tres “acciones preventivas”, destaca que, “en lo sucesivo, asegurarse de que todos los expedientes contengan los documentos que evidencien el cumplimiento de los requisitos establecidos en la normatividad institucional de adquisiciones, implementando mecanismos de control, como pudiera ser un formato a manera de lista de verificación”.

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Viáticos a diestra y siniestra

Otras irregularidades están documentadas en la auditoría interna A029/2019-AR-B3. El periodo revisado es del 1 de junio de 2018 al 30 de junio de 2019.

En seis operaciones, faltan requisitos documentales por 192 mil 600 pesos, pues no se proporcionaron las cotizaciones respectivas. Y en otros 13 casos, por 555 mil 500 pesos, que sí cuentan con cotizaciones, carecen de alguno de los otros requisitos establecidos en la normatividad. Y en otros siete, por 231 mil 400 pesos, las órdenes de compra no se requisitaron conforme lo señalaba el propio formato.

Las irregularidades se encontraron en las partidas 211 (Viáticos para el personal), 212 (Pasajes Aéreos) y 215 (Gastos de Trabajo de Campo). Los auditores sólo revisaron el 36 por ciento del total de presupuesto para estos rubros.

Entre las omisiones y anomalías se encuentran la entrega de viáticos sin que se contara con los oficios o cartas de autorización. Otros no contaron con los seguros de viaje o sólo con periodos parciales, “situaciones que generaron que el personal y los participantes no estuvieran respaldados con la póliza de seguro respectiva, en caso de alguna contingencia”.

Asimismo, en el caso de cuatro boletos de avión, no se acreditó por qué se eligió a la aerolínea Aeroméxico. De tal suerte, no se acreditó que se realizara la mejor compra para los intereses de la Universidad. El monto pagado por estos boletos fue de 188 mil 600 pesos.

FOTO: UNAM

También se encuentran viáticos que nunca fueron comprobados, “por lo que no fue posible verificar que los recursos fueron utilizados para los fines que fueron solicitados”. Incluso se detectó que se compraron “artículos personales” por 6 mil 600 pesos.

Entre las cinco “acciones correctivas” determinadas en esta auditoría, se encuentra que el Iisue debe “presentar los expedientes completos, debidamente integrados, de las operaciones observadas”. También, justificar que los boletos de avión comprados a Aeroméxico eran los “económicos”.

Con respecto de las “acciones preventivas”, se advierte que “en lo sucesivo, asegurarse de que todos los expedientes contengan los documentos que evidencien el cumplimiento de los requisitos establecidos en la normatividad institucional de adquisiciones, implementando mecanismos de control, como pudiera ser un formato a manera de lista de verificación”.

Contralínea solicitó entrevista con el director del Iisue, Hugo Casanova Cardiel, quien dirige la institución desde el 27 de noviembre de 2018. La dependencia informó que una entrevista sobre las irregularidades detectadas por la Contraloría universitaria sólo podría ser autorizada por la Dirección General de Comunicación Social (DGCS) de la Universidad. A su vez, en esta oficina se informó que el Iisue prepararía un documento al respecto. Al cierre de edición no se obtuvo respuesta.

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4 comentarios

  1. Jajaja el tal González Pérez un fiel defensor de los derechos económicos para el y su grupusculo , vegetando en la UNAM con sueldo de mirrey.

  2. Zósimo Camacho,

    Mi nombre es José Roberto Gallegos Téllez Rojo, soy técnico académico en el Archivo Histórico de la UNAM, entidad adscrita al IISUE.

    El 15 de junio, hace más de diez días, publicó en Contralínea una nota sobre desfalcos en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE), investigaciones que no fueron hechas, contratación de terceros —que sugiere outsourcing— y viáticos injustificados.

    Obviemos el hecho de que en su nota no se puede armar una secuencia cronológica consistente; que no cuadran los montos que menciona, que es incapaz de explicarlos en una simple y sencilla tabla, por mor de la claridad; o que ni siquiera es capaz de copiar correctamente el número de informe de la auditoría. Minucias insignificantes, diría cualquier “periodista”, como es igualmente irrelevante el trabajo de hacer una buena búsqueda en el sitio de la CNDH para verificar si el objeto último de su reclamo está o no.

    Por los canales oficiales del IISUE me he enterado de que la dirección del Instituto le ha remitido documentos y que, en la perspectiva de las autoridades del IISUE —director y Consejo Interno— son suficientes para responder y desmentir su nota. Casi dos semanas han transcurrido y usted no ha publicado nada al respecto: desde el poder que tiene con la posición que le da escribir y publicar en un medio de comunicación, no ha dicho “esto es falso”, no ha dicho “esto es verdad”, ni si es insuficiente o es irrelevante. Si acaso aplican matices. Simple y sencillamente ha guardado silencio. Nada. Su palabra ha sido la nada. Y eso tiene peso. Y consecuencias.

    En ese mismo lapso de su silencio, en varias ocasiones y en diferentes lugares de la Universidad, me han preguntado con un muy desagradable tono de burla y con mucho desdén, si pertenezco a la institución donde hacen fraude y se roban el dinero, con la clara intención de insultar y de despreciar a mi Instituto y a mí en lo personal.

    Es su derecho publicar la nota que hizo, aunque no aclare cómo obtuvo una imagen específica de un informe de auditoría de la UNAM al que la inmensa mayoría de los universitarios no tenemos acceso. La libertad de expresión existe y debe existir, es una condición esencial para la democracia. Su tergiversación es lo opuesto, como hoy muestra con claridad El Financiero o El Universal.

    Pero, volviendo al tema, a lo que no tiene derecho es a guardar silencio y una clara indiferencia ante las pruebas remitidas.

    No está obligado a decir que son correctas, ni a avalarlas ni mucho menos a desdecirse si tiene EVIDENCIA en contrario, o si considera que no responden a su cuestionamiento. Y remarco EVIDENCIA porque algunos periodistas de otro tiempo, como Manuel Buendía o Miguel Ángel Granados Chapa, hablaban de pruebas y evidencia, de seriedad y buena escritura, claridad, nunca de calumnias o de dedicarse a manchar reputaciones.

    Y su silencio ha manchado MI reputación. Muchas más, pero hablo por la mía. Porque es personal.

    Su silencio implica que no importa que el señalado o afectado responda: para usted desde la posición su poder, puede condenar y le resulta irrelevante que se pida derecho de réplica, es algo similar a lo que hizo en su momento William Randolph Hearst cuando ordenó cubrir sólo la mitad de un juicio, y condenó al acusado. Sólo quería acusar, la verdad o seguir el asunto no es cosa suya. Pasa por encima de los valores de lo que colectivamente hemos aspirado a que sea el periodismo.

    Si, tiene derechos, y como reclama el resto de la autodenominada “prensa”, tiene libertades.

    Pero los derechos y libertades no son gratuitas, tienen un precio y ese precio no se pagan con dinero ni en efectivo; como parte de los miles y miles de anónimos que marchamos por las calles y que diría German Dehesa, fuimos y somos marchistas profesionales, esos a los que la autodenominada “prensa” siempre nos ignora, no luchamos por las libertades desde hace décadas por un pago ni lo queremos, ni por obtener un puesto, y por si no se lo imagina, hablo como parte de esas multitudes que marchando tiramos a un régimen autoritario.

    Lo hicimos para que hubiera un mejor país, y su silencio —ojo, no su primera nota, el silencio calumnioso que le ha seguido— es lo que no queríamos que volviera a suceder jamás, como no queríamos ni queremos que haya más casos como los de Carlo Denegri, Agustín Barrios Gómez, Ciro Gómez Leyva o José Cárdenas, y centenares más. Luchamos porque no hubiera calumnias, porque no hubiera falsa información y en esa tónica, usted es una gran decepción, una más, que sin duda quita la fé y la confianza en el periodismo y en particular a mí me quita cualquier simpatía y empatía hacia Contralínea y hacia usted.

    Las libertades y derechos que hoy usted goza, y el medio para el que trabaja, y miles de “periodistas” más, son el resultado de la lucha de generaciones, y como parte de esas miles de voces y pasos que anduvieron calles y casillas, le exijo —no le pido porque no es un favor y yo no soy un genuflexo del poder— algo mucho más valioso: entender que por tener libertades y derechos se pagar un precio, se pagan con obligaciones y con responsabilidades, y la primera es tener ética. Y su silencio con certeza es lo contrario.

    Cuando peleamos y conquistamos las calles, luchamos para que hubiera condiciones para una prensa libre, independiente, ciertamente lo que queríamos y lo que queremos es que la nueva prensa y los nuevos medios no sean corruptos. Eso nos lo debe, sobre todo si pretende ser “independiente”, objetivo y demás adjetivos con los que suelen adornarse… porque usted en su silencio ha tales palabras no son sustantivos, son sólo adornos con los que llena la boca, en el tono de los cientos de notas malolientes y pagadas que le sobran al país, desde Reforma hasta tantos y tantos pasquines. De López Dóriga y Aristegui, entre mil más, todos herederos de Denegri.

    Me sorprende que Contra-línea caiga en esa misma condición. Tenía otra imagen de ese medio. Pero si ellos lo albergan, si la nota y su silencio pasó por su editor, es por algo que se llama semejanza e identidad.

    Y antes de que intente descalificarme porque defiendo a tal o cual partido, candidato, interés o al extitular de la CNDH, mi respuesta es un rotundo y contundente NO.

    Porque será casi imposible de entender para usted para quien todo es dinero, poder, corrupción y cochupos: lo que me mueve a escribir es que ME MOLESTA PROFUNDAMENTE QUE SE MANCHE MI HOJA DE 24 AÑOS DE SERVICIO y me asocien, por su silencio, con la corrupción.

    Escribo desde mi dignidad que su silencio insultó.

    Debe saber que habemos en esta sociedad muchos, muchísimos indignados y que no estamos dispuestos a perdonar ni pasar cosas como estas, como su silencio. Pregúntele a Aristegui cómo le va de raiting. Pregúntele al PRIAND que tuvo que salir a pedir perdón porque las redes indignadas les llamamos como lo que son, traidores a la patria.

    ¿Lo podría hacer cuando deja claro con sus acciones que asume que “la placa” de periodista le otorga impunidad para insultar y tiznar reputaciones, manchar y ensuciar una, muchas vidas de trabajo? Con certeza, tendría que estar a la altura de los tiempos para cubrir las expectativas de las generaciones que hemos peleado en las calles, y desde tantos y tantos lugares que la prensa decidió ignorar, para que el estado de derecho y la legalidad, la ética y los valores se afinquen en la vida pública. Para que la prensa tenga libertades y derechos. Y eso se paga con compromiso, seriedad y responsabilidad.

    Pero, como decía Victor Hugo, usted es demasiado pequeño.

    No está a la altura de quienes peleamos por darle las condiciones para hacer periodismo.

    No, no nos traiciona, es tan pequeño que resulta insignificante para cumplir con las expectativas de un país que reclama periodismo serio.

    José Roberto Gallegos Téllez Rojo

    27 de junio de 2022.

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