Pobreza y escasez de fertilizantes, posibles riesgos por guerra en Medio Oriente: ONU

Pobreza y escasez de fertilizantes, posibles riesgos por guerra en Medio Oriente: ONU

FOTO: PNUD

A seis semanas de iniciada la guerra de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, las consecuencias económicas –hasta ahora relativamente contenidas– cada vez se perciben más graves en el mundo en cuanto a la pobreza generalizada y la inseguridad alimentaria.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) alertó que 32 millones de personas en 162 países podrían sumirse en la pobreza en el peor de los escenarios, con un impacto mayor e inmediato en las naciones cercanas a los misiles. No obstante, “los daños también pueden ser considerables” en países alejados del conflicto que no tienen la capacidad financiera para “absorber el aumento de los precios de la energía y los alimentos”, precisó la agencia de la ONU.

De hecho, en 37 países que importan más energía de la que exportan estarían la mitad de las personas que se suman en pobreza a consecuencia de la guerra; entre ellos, países del Golfo, de Asia, de África subsahariana “y los pequeños Estados insulares en desarrollo”. En los estados árabes, muchos de ellos en los alrededores de la guerra, pero también en África, la pobreza atacaría a unas 4 millones de personas, según proyecciones de la agencia internacional bajo un escenario bélico intenso.

Los bloqueos y daños en infraestructura energética suponen una amenaza para acceder al amoníaco y la urea, “lo que podría reducir la producción agrícola y agravar la inseguridad alimentaria de emergencia”. En este escenario, PNUD analizó que serían necesarios 6 mil millones de dólares para combatir lo más posible los efectos negativos, principalmente en hogares en situación de pobreza y vulnerabilidad.

Además, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) alertó que el encarecimiento de los fertilizantes por la poca circulación de buques a través del Estrecho de Ormuz afecta más a los países en pobreza, que ya han comenzado a sembrar, donde también agrava la situación un posible fenómeno de El Niño.

Según David Laborde, director de la División de Economía Agroalimentaria de la FAO, “estamos en una crisis de insumos; no queremos convertirla en una catástrofe […] la diferencia depende de las acciones que tomemos”. De hecho, la situación hace suponer a las personas involucradas en el área que este hecho pueda afectar más que las consecuencias de la invasión de Rusia a Ucrania en 2022.

Entre el 20 y 45 por ciento “de las exportaciones de insumos agroalimentarios clave dependen del paso marítimo por el estrecho de Ormuz. Si los agricultores producen con menos insumos, habrá menores rendimientos a finales de este año y en 2027, con un probable aumento de los precios de los productos básicos y de la inflación de los alimentos al por menor durante los próximos años”.

En general, la guerra detuvo la proyección de crecimiento económico de 2026. Las perspectivas económicas del Fondo Monetario Internacional preveían un alza de hasta 3.4 por ciento en la economía; por lo ocurrido en Oriente Medio, podría caer hasta 2.5 por ciento, junto con una inflación que alcanzaría el 5.4 por ciento en un escenario grave, impulsado por el aumento en los precios de combustibles.

A su vez, el PNUD prevé una contracción del Producto Interno Bruto de entre el 3.7 y 6 por ciento, que significaría entre 120 mil y 194 mil millones de dólares en las subregiones del Consejo de Cooperación del Golfo y el Levante. En África, 29 monedas ya se han depreciado.

No obstante, nuevamente afectaría casi en su totalidad a las economías emergentes, pues la perspectiva para los países con las economías más grandes, “se mantiene prácticamente sin cambios”.

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