Ambigüedades de la globalización

Ambigüedades de la globalización

Laura Zamarriego Maestre*/Centro de Colaboraciones Solidarias

Europa ha dedicado, en los últimos 6 años, 1 mil 820 millones de euros al control de sus fronteras en equipamiento e infraestructura tecnológica. Pero sólo fueron 700 millones los invertidos en apoyo a procesos de asilo, servicios de acogida e integración de refugiados. Así lo sostiene un reciente estudio de Amnistía Internacional, que apunta que las prioridades “se han focalizado en sellar las fronteras más que en las obligaciones humanitarias”.

A pesar de que los derechos de los migrantes forman parte de la política exterior de la Unión Europea, muchos de estos acuerdos se centran, en palabras de Amnistía Internacional, en “evitar la inmigración ilegal y devolver a las personas mediante convenios de retorno que en abrir más canales legales para promocionar los derechos de los inmigrantes”. Más, si se tiene en cuenta que la mayoría huye de conflictos. En 2013, la mitad de todas las entradas irregulares y el 63 por ciento de las llegadas por mar fueron de personas procedentes de países como Siria, Eritrea, Afganistán y Somalia.

Un ejemplo de disuasión son las devoluciones en caliente que se producen en España, el muro más meridional. En el último incidente murieron 14 personas de las 250 que intentaban llegar a nado a la Península desde Marruecos, mientras la Guardia Civil les lanzaba pelotas de goma. Fueron 400 las personas fallecidas en la costa italiana de Lampedusa durante 2013. En los últimos 6 meses, otras 200 han desaparecido en las aguas del Mar Mediterráneo o del Egeo.

Uno de los discursos más manidos en defensa de cerrar las fronteras es considerarlas garantes del orden establecido porque, de lo contrario, se daría un efecto de inmigración en masa hacia los países más ricos. Esta idea de rechazo y de miedo al extranjero no es nueva: es la misma que durante todo el siglo XIX se empleó contra los judíos o los católicos en Europa.

Con frecuencia se escuchan juicios a favor de restringir la entrada de personas que no cuenten con el permiso de ciudadanía. En este sentido, Joseph H Carens, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Toronto (Canadá), sostiene que los destinatarios de estos argumentos no son, claro está, futbolistas, millonarios o grandes escritores, sino gente cuyo último recurso es la esperanza de vivir otra realidad.

H Carens expone el derecho a emigrar basándose en la libertad de movimiento que existe dentro de un Estado: incluso en un mundo ideal donde las desigualdades económicas fueran mínimas, habría razones suficientes, y siempre legítimas, para lanzarse a buscar nuevas oportunidades, desde pertenecer a una religión minoritaria y discriminada en un territorio, hasta estar junto a una persona querida o por enriquecimiento cultural.

 “El punto de vista dominante entre los economistas clásicos y neoclásicos es que la libre movilidad del capital y la mano de obra es esencial para maximizar las ganancias económicas globales. Sin embargo, la libre movilidad de la mano de obra requiere de la apertura de fronteras físicas”. Es donde la globalización esconde su rostro de modernidad y progreso y evidencia sus ambigüedades.

De hecho, desde la caída del muro de Berlín en 1989, se ha multiplicado la construcción de nuevos muros: entre México y Estados Unidos; en Cisjordania; entre India y Pakistán; entre Irak y Arabia Saudita; entre África del Sur y Zimbabue; entre España y Marruecos; entre Tailandia y Malasia… Mientras Europa se enroca en su preocupación por impedir el acceso a más inmigrantes o de regularizar a los que ya viven dentro de sus fronteras, para la entrada y salida de capitales extranjeros no es necesario saltar vallas ni tener permiso de ciudadanía.

 “Los muros generan zonas de no-derecho y conflictividad, agravan muchos de los problemas que tratan de resolver, exacerban las hostilidades mutuas, proyectan hacia el exterior los fracasos internos y excluyen toda confrontación con las desigualdades globales”, señala Daniel Innerarity, catedrático de filosofía política y social. Cualquier política de inmigración será un fracaso si se desentiende de lo que ocurre en el origen.

*Periodista

 

 

Laura Zamarriego Maestre*/Centro de Colaboraciones Solidarias

 

 

 

  Contralínea 398 / 10 agosto de 2014

 

 

 

 

 

Lo más leído

“Es parte de la campaña electoral”: Sheinbaum sobre críticas de Marco Rubio

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, utiliza su discurso contra México como parte de una campaña previo a las elecciones intermedias de ese país en noviembre próximo, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum, quien además rechazó las declaraciones del funcionario respecto a que México no hace lo “suficiente” para combatir al crimen organizado.

Saber más »
Lo más leído

CNDH documentó precarización y violencia contra médicos residentes

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) documentó una crisis estructural en las residencias médicas de México, caracterizada por precarización laboral, jornadas extenuantes, violencia de género y una ambigüedad jurídica que coloca a las y los médicos residentes en una doble condición de estudiantes y trabajadores.

Saber más »
Artículo

La guerra cognitiva como arma del dogmatismo capitalista

En el corazón de la guerra cognitiva está el plan de fijar el dogmatismo monopólico como meta eterna del capitalismo en su fase imperial. Y las armas de dominación pretenden ser perfectas cuando consigan que las víctimas custodien las puertas de la prisión y llamen libertad a la llave que las encierra. Esa es una aberración mayúscula de la guerra cognitiva: el capitalismo no necesita que creamos todas sus mentiras; le basta con que pensemos la realidad utilizando sus preguntas, sus medidas, sus diccionarios y sus límites. Por lo tanto, la explotación se manifiesta como empleo, la subordinación como contrato, la concentración como eficiencia, el despojo como inversión, la precariedad como flexibilidad y la obediencia se manifiesta como responsabilidad. La palabra cambia de significado, la realidad cambia de lugar. El control deja de ser una fuerza externa e inicia a comunicarse desde nuestro interior. La victoria imperial no se limita únicamente al dominio de territorios: implica ocupar el punto desde el cual una sociedad determina lo que puede ser considerado real.

Saber más »
Sheinbaum exige extradición de Álvarez Puga e Inés Gómez-Mont. FGR investiga red de empresas factureras y desvío millonario en SEGOB.
Destacada

Paquete económico buscará combatir evasión y elusión de factureras

En 2027, se espera que los ingresos tributarios alcanzarán un máximo histórico de 15.9 por ciento del PIB, sin crear nuevos impuestos, afirmó el secretario de Hacienda, Edgar Amador, al entregar la propuesta de Paquete Económico al Congreso de la Unión. Al respecto, abundó que este resultado se apoyará en una mayor eficiencia recaudatoria, así como en el combate a la evasión, la elusión y las empresas que facturan operaciones simuladas, conocidas como factureras.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo