El Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reafirmó la nueva visión de la política energética nacional. Este enfoque recupera el principio establecido por el presidente Adolfo López Mateos con la nacionalización de la industria eléctrica, el 27 de septiembre de 1960: hacer de la energía un elemento fundamental para el desarrollo económico y el bienestar social.
Ante la creciente demanda de electricidad, el gobierno mexicano impulsa un modelo orientado a fortalecer la seguridad energética, gravemente comprometida por la contrarreforma aprobada durante el gobierno del priísta Enrique Peña Nieto, cuyo propósito fue debilitar la rectoría del Estado en el sector.
Como se recordará, los gobiernos neoliberales siguieron el modelo del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI), además de debilitar a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) al transformarlas en empresas productivas del Estado. Tras la caída de esos gobiernos, ambas entidades recuperaron su carácter de empresas públicas para consolidar la soberanía energética y garantizar el suministro confiable de electricidad y combustibles.

Entre los ejes de esta política –como se establece en los anexos del Segundo Informe– se encuentran la recuperación de la rectoría del Estado y la articulación de las decisiones sobre inversión, regulación y desarrollo de infraestructura, de acuerdo con los objetivos y las necesidades nacionales.
Este modelo orienta el crecimiento del sistema energético con criterios de soberanía, autosuficiencia, seguridad y justicia. Asimismo, busca garantizar el abasto, la continuidad, la accesibilidad, la confiabilidad y la sustentabilidad de los servicios para la población y las actividades productivas.
Para respaldar esta estrategia, en octubre de 2025 se instaló el Consejo de Planeación Energética, organismo encargado de coordinar, articular y dar seguimiento a la planeación energética nacional.
También, el 17 de octubre de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2039. Este instrumento define la expansión y modernización del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) mediante la incorporación de nuevas centrales, así como la ampliación y actualización de las redes de transmisión y distribución.
Por su parte, el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional previó inicialmente incorporar 22 mil megawatts (MW) de nueva capacidad de generación. También definió áreas de participación para la iniciativa privada mediante proyectos basados en energías renovables, con el propósito de alcanzar una capacidad adicional de 32 mil MW.
Mediante este último plan, la política energética de la actual administración impulsa la ampliación de la infraestructura de generación, transmisión y distribución de electricidad. Estas acciones fortalecen la participación del Estado en el sector y amplían el acceso de la población a un servicio eléctrico confiable y asequible.
En materia de generación de energía eléctrica, se fortalece la capacidad instalada del país mediante la entrada en operación de nuevas centrales, el avance de los proyectos en construcción y la preparación de infraestructura estratégica. Estas acciones permitirán atender el crecimiento de la demanda eléctrica durante los próximos años.
Como parte de los proyectos de generación, en octubre de 2025 se publicó una convocatoria para atender prioritariamente las solicitudes de permisos de generación eléctrica e interconexión al SEN, conforme a criterios de planeación vinculante. Como resultado, 17 proyectos de energías renovables incorporaron 2 mil 850 MW de capacidad.
Esta nueva visión energética también busca financiar proyectos para ampliar y modernizar las subestaciones, así como fortalecer la infraestructura de transmisión.
En el componente de distribución, se impulsa la ampliación y modernización de las redes generales de distribución en todo el país.
Para 2030 se prevé construir 97 subestaciones eléctricas, ampliar otras 95, ejecutar 42 mil 221 obras de electrificación y realizar 6 mil 875 acciones de modernización de las redes. En conjunto, estas 49 mil 288 obras y proyectos requerirán una inversión de 72 mil 470 millones de pesos.
Cabe destacar que, en el sector eléctrico, se fortalece la participación nacional en los proyectos mediante el aumento del porcentaje mínimo requerido de integración nacional en los equipos, los materiales de instalación permanente y la mano de obra.
La amplia proyección del sector eléctrico, expuesta en el Segundo Informe de Gobierno, comprende numerosas obras de transmisión, subestaciones y redes de distribución. Estos proyectos deberán privilegiar la contratación de mano de obra mexicana como parte esencial de la estrategia para garantizar nuestra soberanía energética.
La participación de personal calificado será fundamental para garantizar obras de la más alta calidad. En este sentido, quienes integramos el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) hemos demostrado contar con la especialización necesaria para ejecutar los trabajos del sector con excelencia y eficiencia.
Para las y los agremiados del SME, la renacionalización del sector eléctrico es motivo de orgullo. Como sindicato independiente, siempre nos opusimos a la política neoliberal que desmanteló el sector energético y, en particular, el sistema eléctrico de la zona centro del país, construido durante décadas por varias generaciones de electricistas.

Nuestra abierta oposición a la política antinacionalista impuesta en el sector durante el gobierno del espurio Felipe Calderón nos llevó a enfrentar una de las peores represiones del México contemporáneo. A pesar del grave golpe que significó para el sistema eléctrico de la zona centro la extinción de Luz y Fuerza del Centro, la tecnocracia neoliberal no logró desaparecer al SME ni desmantelar por completo el sector eléctrico nacional.
El impostergable fortalecimiento y crecimiento del sector eléctrico exige hoy la suma de los esfuerzos y las capacidades de las y los trabajadores mexicanos. En este sentido, quienes integramos el SME conocemos a fondo el funcionamiento de la infraestructura eléctrica, no sólo de la zona centro, sino de todo el país.
Estamos listos para sumarnos a esta gran cruzada laboral por el fortalecimiento del sector eléctrico, dentro de una política nacionalista que, como la expuesta en 1960 por el presidente Adolfo López Mateos, contribuya al crecimiento de la economía nacional y al bienestar social de millones de mexicanas y mexicanos.
Martín Esparza*
* Secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas



















