Shakespeare: Ricardo III y La tempestad

Shakespeare: Ricardo III y La tempestad

El inmortal Shakespeare (1564-1616) vive y revive sobre todo en el teatro y en la vida diaria de las tragedias, comedias y dramas de la humanidad. A diario vemos algún Ricardo III, algún Hamlet, Romeos, Julietas, Enriques, Julio César y por supuesto La tempestad… Y toda la obra shakespereana representada en los escenarios y en nuestra realidad, como si fuéramos actores reencarnando a esos personajes para escudriñar nuestras vidas que, descubiertas y aclaradas (sale al paso Marcel Proust), “es la única vida realmente vivida”. Nada como el Shakespeare que sabe de nuestra naturaleza para mostrarnos las miserias y grandezas, las transformaciones y el rescate de lo que realmente somos en el contexto de Lo humano, demasiado humano (Nietzsche) con sus giros de barbarie y violencia que llenan de sangre la convivencia en la sociedad, su gobierno y el Estado.
 

La grandiosa puesta en escena de la obra La tempestad fue con la excepcional actuación del gran Ignacio López Tarso, dirigida por Salvador Garcini, y adaptada al español por Alfredo Michel. En La tempestad está el Shakespeare lector ávido de los Ensayos de Montaigne, su libro de cabecera. Y el ideal de una república donde la magia, la comedia y la tragedia son los vaivenes del barco que al zozobrar empuja a los sobrevivientes a la isla “y no sabemos si todo es real o irreal”. La mejor crónica sobre ésta es la de Arturo Jiménez (La Jornada, 28 de septiembre de 2011).
 
“La posibilidad de la tragedia, entonada en comedia y ubicada dentro del romanticismo se coloca […] al límite del despeñadero, en precario equilibrio que deberá definirse al final de la obra. ¿La disyuntiva? Por un lado, el rencor, la venganza, la ambición [la ambición en términos textuales de Shakespeare: ‘tan sediento de poder’], la guerra, la violencia. Por el otro, la toma de conciencia, el perdón, una vida honesta [y honrada], la paz, el amor… Temas universales tanto en el México de hoy como en la Inglaterra del siglo XVII”. Obra sublime, estupendamente representada en el teatro mexicano en coproducción de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes, muy apropiada para este momento político, económico, social y cultural, porque también “¡perecemos absolutamente por culpa de unos borrachos!… ¡Zozobramos, zozobramos!… ¡Nos hundimos! ¡Nos hundimos!”. Pues el timón de la nave estatal mexicana estuvo en manos de un alcohólico, y sobre nosotros se cierne La tempestad.
 
Simultáneamente en el teatro Palacio Valdés de Avilés, el gran actor Kevin Spacey, dirigido por Sam Mendes, escenificó una de las obras maestras de Shakespeare: Ricardo III, “equivalente a cualquier dictador del siglo XX”, nos informa en su nota Elsa Fernández-Santos (El País, 30 de septiembre de 2011). Spacey conmovió al público al presentar a ese personaje malvado incrustado en el poder del Estado con su sanguinaria politiquería para matar a diestra y siniestra, cual si fuera un Gadafi, un Mubarak o un Calderón. Una vez más, Shakespeare, el maestro del teatro universal y genio penetrante de la naturaleza humana, nos muestra lo perenne de sus personajes.
 
Ficha bibliográfica:
Autor: William Shakespeare
Título: Obras completas (traducidas por Luis Astrana Marín)
Editorial: Espasa Calpe                                                       
 
*Periodista
 
 
 
Fuente: Contralínea 316 / Enero de 2013
 
 
 

 

Artículo

Tierra fertil

México tiene una enorme diversidad. Es uno de los países con mayor riqueza natural, cultural y económica del mundo. Nuestra posición geográfica es excepcional en

Saber más »
Artículo

Las tres soberanías: la crisis civilizatoria de Occidente

Existen tres niveles en los que se puede medir el avance o el retroceso de un país en su dura batalla por la emancipación. Desde el siglo XV el colonialismo –como el origen dantesco de la violencia en su máxima expresión– quebró no solo la economía de los diferentes países que tocó, sino también sus sistemas políticos, su imaginario colectivo y sus relaciones personales. De ahí que un país deba comenzar primariamente por la recuperación de su soberanía política, es decir, por la capacidad de reconocer en el Estado a la comunidad nacional y no al ente colonial invasor. Este es un presupuesto necesario, sin el cual no se puede pensar en ninguna otra cosa. La tramposa democracia liberal ha sido la camisa de fuerza que ha disfrazado siempre los intereses burgueses tras cualquier supuesta alternativa. Por ello, la batalla por superar los fraudes electorales y el intervencionismo de los poderes fácticos se instala como la tarea principal en este nivel.

Saber más »
Artículo

Granjas de ‘bots’ en la guerra cognitiva

Aquí aparece al desnudo la guerra cognitiva y su mercancía perversa disfrazada como granja de bots. En las sociedades capitalistas creadoras de la dictadura de la competencia mercantil y la subordinación de los consumidores, cada segundo de mirada adquiere valor económico y político. En las granjas de bots se diseña lo que conmueve, lo que enfurece; qué provoca miedo, qué despierta deseo, qué genera permanencia. La arquitectura de la comunicación comercial digital encuentra así una zona de convergencia con las operaciones de influencia política y militar. Un sistema diseñado para retener atención y ensuciar la realidad puede ser aprovechado por quien busca retener, desviar o capturar conciencia. La frontera entre publicidad, entretenimiento, propaganda y operación psicológica se vuelve porosa. El sujeto cree estar consumiendo información mientras, simultáneamente, se convierte en recurso explotable y víctima de mil manipulaciones del odio de clase.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo

Contralínea 1019

Con Felipe Calderón, la mayor intromisión de EU en México Nancy Flores, agosto 29, 2026 Documentos desclasificados de la Embajada de Estados Unidos, el Departamento