Un ambiente homogéneo inundaba la plaza. Mientras las bocinas amplificaban el discurso, la escucha era atenta y las miradas se dirigían a las pantallas que mostraban a la presidenta. Pero tan pronto se mencionaban las palabras “soberanía” o “injerencia” el ánimo patriota de la masa hacía erupción.
Conscientes de la recia disputa que se ha dado al más alto nivel por detener los intentos injerencistas de agencias extranjeras, principalmente de Estados Unidos, las y los asistentes aplaudían, gritaban y vitoreaban las líneas que pronunciaba la primera mandataria Claudia Sheinbaum Pardo, quien ha exhibido una “embestida mediática” encabezada por sectores conservadores tanto nacionales como internacionales, con el fin de golpear y desestabilizar los gobiernos del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y sus aliados en México.
María de los Ángeles Bravo ha notado este engranaje del que habló Sheinbaum Pardo desde el Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México. Lo ha percibido por el contenido que ha visto en la televisión. Concordó en que ciertos personajes extranjeros quieren interferir en las decisiones del país, por lo que hizo hincapié en la necesidad de posicionarse junto a la presidenta.
“México es soberano, no podemos permitir que nadie venga a entrometerse”, agregó la señora de 74 años. No obstante, también fue firme en algo: ningún interés de la derecha va a lograr desestabilizar al gobierno mexicano en turno.
Ello porque, en su opinión, el pueblo está informado y no lo va a permitir. “Tenemos una presidenta que nos respalda y nosotros debemos respaldarla. El pueblo está informado y con eso se hace fuerte […] Si nosotros nos unimos, no pasa nada”.
El pensamiento de María fue compartido por otras personas asistentes al discurso de la titular del Ejecutivo federal. Entrevistado por Contralínea, José Francisco, de 80 años, recordó que Estados Unidos siempre ha atacado a México cuando éste ha tenido presidentes que no siguen los lineamientos dictados por ellos; así ocurrió con el expresidente López Obrador y ahora con Claudia Sheinbaum, a quienes han acusado de presuntamente ser cómplices de narcotráfico, ayudados por la derecha mexicana, que “históricamente ha traicionado al país”. Aun con todo esto, tiene claro que ningún interés va a poder con el pueblo.
Por su parte, Santiago Trejo, de 75 años, radicalizó todavía más sus palabras: No cree que las facciones conservadoras logren su cometido “porque somos muchos. Y, en todo caso, habría otra revolución, pero ya buena, otra revolución armada. Es lo que tratamos de evitar. Ahorita es una revolución de conciencias nada más, de hechos”.

“Es una guerra”
Guadalupe Almazán sostenía en cada mano una pequeña figura. En su derecha, un señor trajeado, zapatos negros y el pelo canoso, con un peinado casi imperceptible. A la izquierda se apreciaba una mujer sonriente, con el cabello recogido. Con sus dedos pulgares todavía alcanzaba a agarrar una cartulina con la leyenda: “PRI, PAN, se les acabó… el pueblo ya despertó. Viva Morena y la presidenta Claudia”.
De pie en la caliente plancha de concreto en la Plaza de la República, señaló a estos partidos políticos de oposición de intentar engañar a la población mexicana con sus narrativas. Sin dudarlo, aseguró: “Es una guerra de ellos contra Morena”. Sin embargo, sostuvo que no lograrán su meta, pues la gente ya no les cree.
A su manera de ver el panorama, las y los políticos de oposición en México representan todavía más un peligro que sus iguales en Estados Unidos, porque “no están mintiendo a cada rato”. Sin poder concebirlo, agregó: “Atacar a su propio país, ¿usted cree que está bien? Ellos lo están atacando con tal de tener un puesto. Si ya robaron bastante”, dijo con cierto desánimo.
Minutos antes, en esa plaza que alrededor de la 1 de la tarde está casi vacía, la presidenta Sheinbaum advertía a 130 mil personas –de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México– que el terreno en disputa no es solo político, sino que estos esfuerzos pretenden cambiar la percepción de la realidad. “La soberanía vive en el territorio, pero también en la información. Por eso hay que estar alertas”.
Explicó las nuevas formas de desestabilización de gobiernos. Si bien el propósito no es diferente, ahora ya no se manifiesta a través de la fuerza, sino que se puede ver en campañas digitales “que buscan erosionar gobiernos o movimientos” a partir de cuentas falsas o robots dirigidos a manipular la información.
“México no es piñata de nadie” y no acepta injerencia en su toma de decisiones, pues nuestra historia sabe adónde conduce ese camino, alejado de la justicia y el bienestar. “No lo podemos permitir”.
Para José Francisco, con los gobiernos de la llamada cuarta transformación la nación no había tenido a una persona que defendiera la soberanía mexicana de esta manera desde Lázaro Cárdenas. Atrás de la presidenta “venimos todo un pueblo que la vamos a defender; no sé cómo, pero la vamos a defender”, agregó Guadalupe Almazán.
Protegida del sol con una gorra de Morena que portaba unos pines de la figura de López Obrador y el escudo de la bandera nacional, sugirió dejar de creer en “tantas mentiras que [la oposición] inventan para regresar al poder”.
En este sentido, cree que la única manera en la que se podría desestabilizar al gobierno actual sería “si dejamos que nos manipulen […] Uno que otro se deja manipular, pero a la mayoría ya no nos van a manipular, porque todavía quedamos viejos que ya lo vivimos, y nos toca como tarea aconsejar a los niños que vienen atrás”.




















