A unos días de que se lleve a cabo el partido final por la Copa del Mundo FIFA 2026, es momento de hablar de lo que nos deja un evento que es más que un juego de pelota. Es imposible abstraer este acontecimiento global del contexto histórico, político y social que evoca una crisis multifactorial que es, en última instancia, civilizatoria. Así, en esta entrega les comparto algunas estampas que nos deja el Mundial de este año.
1. La composición de los equipos mundialistas evoca un fenómeno que en este momento está en el centro de muchos debates: la migración. La mayoría de los jugadores de los equipos europeos son migrantes de primera, segunda y tercera generación. Gran parte de ellos provienen de excolonias de África y Medio Oriente.
2. A pesar de la retórica, la presencia del racismo y la xenofobia ha sido notoria en los partidos. Hay videos circulando en las redes sociodigitales que muestran que, desde la tribuna, hinchas argentinos gritan y simulan ser un simio para burlarse y atacar a un joven influencer afrodescendiente. Esta es solo una muestra. El propio director técnico de la Selección nacional de Egipto hizo la señal de una X con los brazos para indicar que había expresiones racistas durante el partido Egipto-Argentina.
3. El futbol y la política no pueden estar desligados, como tampoco un fenómeno global de estas magnitudes de lo que ocurre en el mundo. Es de resaltar lo que ocurrió durante el partido de Estados Unidos contra Bélgica en octavos de final, cuando el presidente estadunidense Donald Trump llamó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar que interfiriera en decisiones arbitrales que no beneficiaba a su equipo. Al final, ganó Bélgica, lo que dejó fuera a Estados Unidos del mundial.
4. Pero en un mundo de dominación y explotación capitalista, el futbol tampoco se puede desligar de su racionalidad económica. Cada cuatro años vemos cómo es más notorio que la fiesta futbolera obedece más a esa racionalidad mercantil y capitalista que al espíritu deportivo. Incluso hay voces críticas que señalan, por ejemplo, que la llamada “pausa de hidratación”, implementada en esta edición de la justa mundialista, es un ardid para vender publicidad en el medio tiempo. Pero, además, toda la parafernalia como playeras, souvenirs, y entradas a los estadios donde, dicho sea de paso, solo las personas más adineradas pueden pagar un boleto. Incluso algunos equipos han señalado públicamente que hay arreglos “en lo oscurito” y que el equipo ganador ya se conoce. El mundial parece que se trata de todo, menos de futbol.
5. El racismo y los discursos de odio no sólo se vieron y vivieron en la cancha. Por ejemplo, los hinchas argentinos y ecuatorianos en redes sociodigitales difundieron mensajes antimexicanos. Pero el caso más grave es el de una congresista de Paraguay, quien emitió mensajes racistas contra el futbolista de la Selección nacional de Francia Kylian Mbappé. La senadora Celeste Amarilla mencionó que el futbolista “en vez de leche materna chupaba cocos y lo más instruido que escuchó eran chimpancés”. Totalmente inaceptable, hasta la ONU se pronunció por estas expresiones racistas y discriminatorias.
6. Pero la política no solo es de los “políticos profesionales”. En los partidos hemos presenciado manifestaciones políticas muy interesantes. Por ejemplo, el caso de la estatua humana del Congo que evoca a Patrice Lumumba, ex primer ministro de ese país africano, que fue asesinado por la CIA. Lumumba fue un dirigente nacionalista y anticolonialista que, tras ser detenido, fue torturado y luego ejecutado por un pelotón de fusilamiento bajo la supervisión de militares belgas y estadunidenses. Lumumba había declarado la soberanía económica de su país. También destaca que el director técnico de la Selección nacional egipcia, Hossam Hassan, celebrara en varias ocasiones con la bandera de Palestina y en conferencias de prensa se pronunciara contra el genocidio en Gaza.
7. Son notables las expresiones del “periodista” argentino Eduardo Feinman sobre lo mucho que odia a los mexicanos; y no sorprende en el contexto donde se sabe que detrás de los ataques mediáticos a la presidenta Claudia Sheinbaum y la 4T hay manos y dinero de Argentina. Más tarde se disculpó, pero nadie le creemos. Tampoco sorprenden los bulos que afirman, sin presentar absolutamente ninguna prueba, que los cárteles del narco en suelo mexicano amenazaron a la Selección nacional de Ecuador para que se dejaran vencer en el juego contra México. Otra vez la ética periodística y de los periodistas brillando por su ausencia.
Y como telón de fondo de estas estampas futboleras, tenemos el genocidio del pueblo palestino que sigue su curso, la mercantilización de la vida y la racionalidad económica que se muestra de la manera más descarnada y cínica posible. El conflicto en el estrecho de Ormuz; el bloqueo genocida a Cuba; el pueblo venezolano que sufrió el azote de un doble terremoto y la extrema derecha en ascenso en nuestro continente. Las permanentes amenazas de Trump a nuestro país y la configuración de un relato que no empezó ahora, sino desde 2024, previo a las elecciones en las que se configuró la idea de que Andrés Manuel López Obrador recibió dinero del narcotráfico desde la campaña de 2006, y ha mantenido contactos con el crimen organizado, todo sin presentar ninguna prueba. La narrativa sigue con el fin de prefigurar una intervención directa en nuestro país, porque la flagrante violación a la soberanía y diferentes tratados bilaterales ya se ejecutó y ha sido tema en estos días en la conferencia Mañanera.
Dos estampas para finalizar: La primera, con las palabras de Federico Bonasso, sobre que los únicos países que tienen realmente poder para ejercer soberanía son Estados Unidos, Rusia y China. De ahí que, sin ningún pudor, las agencias estadunidenses intervengan en nuestro país, y esto arrecia con miras a las elecciones intermedias de 2027. La segunda, esperemos que cuando se requiera, las y los mexicanos salgan a defender a la patria, como el millón y medio que salieron desbordados a celebrar un partido de eliminatorias en el Mundial FIFA2026.
Ruth Dávila*
* Profesora asociada de la División de Estudios Multidisciplinarios del Centro de Investigación y Docencia Económicas



















