Detener el genocidio

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Imagen: 123RF

La voz de Hind Rajab Hamada, una niña de apenas cinco años, se escuchó durante una llamada telefónica a la Media Luna Roja Palestina. “Estoy muy asustada, por favor, ven. Ven y llévame. Por favor, ¿vendrás?”, suplicó. Estaba atrapada en un automóvil en Tel al-Hawa, un barrio de Gaza. Viajaba con dos de sus tíos y sus primos cuando fueron atacados por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Se calcula que el vehículo recibió 355 impactos.

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Su prima de 15 años, Layan Hamadeh, realizó la primera llamada. Relató que estaban rodeados por tanques y que sus padres y hermanos habían sido asesinados. Mientras hablaba, de pronto gritó… Hind fue la única sobreviviente. El ataque ocurrió a plena luz del día. Fue premeditado.

Luego de escuchar la metralla, seguida de una larga explosión, la Media Luna Roja Palestina devolvió la llamada y Hind Rajab contestó. Su prima también había muerto. El personal de la organización habló con ella durante tres horas y gestionó la autorización para enviar una ambulancia. Más tarde, su abuelo declararía que la niña había resultado herida en una mano, un pie y la espalda.

Dos integrantes de la Media Luna Roja Palestina, Yusuf Zeino y Ahmed al-Madhoun, fueron enviados en una ambulancia para rescatarla. Mientras tanto, se indicó a Hind Rajab que permaneciera escondida dentro del automóvil. El audio de la llamada telefónica fue publicado por la organización el 3 de febrero de 2024.

A pesar de que el ingreso de la ambulancia al área había sido autorizado, se perdió el contacto con sus tripulantes. Posteriormente, se confirmó que el vehículo había sido atacado por un tanque y que tanto Hind Rajab como los dos rescatistas que acudieron en su auxilio habían sido asesinados. La ambulancia fue destruida con un proyectil de tanque HEAT M830A1, de fabricación estadunidense; así se emplean las municiones de ese país contra la población civil palestina.

La historia de Hind Rajab se ha convertido en un símbolo mundial del genocidio y del sufrimiento de la infancia palestina, así como de la heroicidad y los peligros que enfrenta el personal de salud que atiende las emergencias. Este caso también sirvió como catalizador de las movilizaciones juveniles en universidades del mundo. Este caso muestra cómo las fuerzas israelíes cometen crímenes de guerra de manera abierta y descarada.

En la Universidad de Columbia, en Nueva York, las y los estudiantes ocuparon el edificio Hamilton Hall y lo rebautizaron como Hind’s Hall. Asimismo, la tragedia dio origen a la Fundación Hind Rajab, una organización con sede en Europa dedicada a investigar y denunciar crímenes de guerra cometidos en Gaza. También inspiró obras culturales y musicales, así como la película La voz de Hind Rajab (2025), que narra los hechos y ha contribuido a divulgar los horrores del genocidio contra el pueblo palestino, en particular contra los más pequeños y el futuro de éstos.

El 19 de agosto de 2026, tras más de dos años de negativas constantes, el ejército israelí admitió formalmente que sus tropas habían disparado contra el vehículo e inició una investigación penal interna. Sin embargo, la experiencia muestra que dichas “investigaciones” suelen terminar en una farsa. La familia de Hind Rajab y diversas organizaciones jurídicas rechazaron el peritaje interno y exigieron la intervención de un tribunal internacional independiente.

A pesar del alto el fuego declarado en octubre de 2025, los ataques y el genocidio contra el pueblo palestino continuaron sin tregua durante 2026. Desde entonces y hasta el 24 de agosto, se habían registrado 1 mil 288 palestinos muertos.

Confinada en un sector reducido de Gaza, la población padece el bloqueo de la ayuda humanitaria, la destrucción masiva y el control militar israelí, que ya abarca el 70 por ciento del territorio.

Mediante la llamada Línea Amarilla, Israel se ha apoderado de dos terceras partes de la Franja de Gaza. Al mismo tiempo, se ha desatado una ofensiva en Cisjordania, donde se registran diariamente más de seis ataques perpetrados por colonos. Estas agresiones, junto con las restricciones de acceso, han desplazado a miles de personas durante 2026.

Los pueblos árabes y las sociedades de los cinco continentes se movilizan en apoyo de la resistencia palestina. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha condenado la ofensiva israelí, pero es necesario hacer más: que el gobierno mexicano y los gobiernos de otros países rompan relaciones con Israel, lo aíslen internacionalmente, condenen sus crímenes de guerra y promuevan el castigo de los responsables.

El mundo dice: “¡No al genocidio!”. Es preciso detener a Israel. Además de los crímenes cometidos contra el pueblo palestino, ha atacado y cometido crímenes de guerra en Irán, Líbano, Siria y Yemen, y ha intervenido en México, Argentina y Colombia. El respaldo incondicional de Washington no debe seguir garantizándole impunidad.

Su aislamiento internacional debe impulsarse con firmeza. Un primer paso es ampliar el reconocimiento del Estado de Palestina, ya formalizado por numerosos países.

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Actualmente, 157 de los 193 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aproximadamente el 81 por ciento del total, han reconocido a Palestina. En el Consejo de Seguridad de la ONU, cuatro de sus cinco miembros permanentes –China, Rusia, Francia y Reino Unido– lo reconocen, mientras que Estados Unidos no lo hace y mantiene su poder de veto frente a la incorporación de Palestina como miembro pleno de la organización.

Además, varios países han roto relaciones con Israel. Gobiernos de América Latina, África y Asia han retirado a sus embajadores o suspendido sus vínculos diplomáticos. Incluso aliados tradicionales de Israel y países integrantes de la Unión Europea han criticado públicamente sus acciones y suspendido las exportaciones de armamento hacia ese país.

En el ámbito jurídico, Israel enfrenta un proceso ante la Corte Internacional de Justicia, el principal órgano judicial de la ONU. Por otra parte, la Corte Penal Internacional (CPI) ha investigado crímenes cometidos en los territorios palestinos y emitido órdenes de arresto contra altos funcionarios israelíes.

La movilización de estudiantes y académicos ha impulsado numerosos boicots universitarios, así como la cancelación de convenios de investigación y programas de intercambio con instituciones israelíes.

Por otra parte, integrantes del gabinete israelí e instituciones vinculadas con el expansionismo en Cisjordania han sido objeto de sanciones financieras y restricciones de visado impuestas por gobiernos de otros países.

El 21 de agosto, autoridades turcas emitieron órdenes de arresto contra Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, y Afek Moskovitch, en el contexto de una investigación por genocidio y por la detención ilegal de activistas que viajaban en la Flotilla para Gaza. Cerca de 430 personas que navegaban en alrededor de 50 embarcaciones fueron detenidas y trasladadas a Israel, donde, según sus testimonios, sufrieron malos tratos y, en algunos casos, tortura.

Pero el ente sionista está desatado. Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel, no esconde su postura genocida: ha pedido matar a entre 30 y 40 personas cada noche en Gaza. Además, ha afirmado que los palestinos “no son personas”. Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, visitó ilegalmente a las tropas de ese país establecidas en el monte Hermón, en el sur de Siria.

Uno de los hechos más indignantes ha sido la clasificación como “drones”, por parte de los militares israelíes, de los papalotes o cometas que vuelan las niñas y los niños de Gaza, pese a que son inofensivos y no contienen materiales explosivos ni sospechosos.

Netanyahu incluso emitió un ultimátum para detener su lanzamiento y amenazó con intensificar los ataques aéreos y ordenar la evacuación masiva de la población. El domingo 23, Mahamad Taha, un niño de cuatro años, fue atacado mientras jugaba en un refugio improvisado cerca de las vallas fronterizas. Fue asesinado por ser considerado una amenaza.

Es hora de que México rompa todo tipo de relaciones con Israel, en consonancia con su tradición de defensa de la soberanía de los pueblos. El México de Lázaro Cárdenas fue el primero en denunciar los crímenes de Hitler y Mussolini. Cuando ocurrió la invasión de Abisinia, hoy Etiopía, el gobierno de Cárdenas la condenó firmemente ante la Sociedad de Naciones y sostuvo que constituía una violación flagrante del derecho internacional. México fue uno de los pocos países que no reconocieron la ocupación italiana y defendieron la soberanía etíope.

El gobierno de Lázaro Cárdenas denunció la invasión italiana de Albania, la ocupación alemana de Checoslovaquia y las posteriores invasiones de Polonia, Bélgica y Países Bajos. De esa manera, mantuvo su rechazo a la política expansionista de los regímenes fascistas y nazis. Posteriormente, durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho, México rompió relaciones diplomáticas con Alemania e Italia en diciembre de 1941.

En 1962, durante la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, celebrada en Punta del Este, Uruguay, México fue el único país que votó contra la exclusión del gobierno cubano de su participación en el sistema interamericano. Además, mantuvo sus relaciones diplomáticas con Cuba.

México rompió relaciones diplomáticas con el régimen de Augusto Pinochet en Chile en noviembre de 1974 y no las restableció hasta 1990, cuando terminó la dictadura en el país sudamericano.

Nuestro país apoyó a la República Española frente al levantamiento militar encabezado por el general Francisco Franco, quien recibió ayuda directa de la Alemania de Adolf Hitler y la Italia de Benito Mussolini. En 1975, el gobierno federal condenó la ejecución de cinco militantes antifranquistas, fusilados por la dictadura, y promovió el aislamiento internacional del régimen de Franco.

El gobierno mexicano condenó sistemáticamente el régimen de apartheid en Sudáfrica y apoyó la lucha contra el racismo y la segregación racial. Asimismo, respaldó la liberación de Nelson Mandela y la imposición de sanciones internacionales contra ese régimen. México estableció relaciones diplomáticas con Sudáfrica el 26 de octubre de 1993, durante el proceso que puso fin al apartheid.

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Las movilizaciones en México y el mundo reclaman detener el genocidio contra el pueblo palestino. Las y los mexicanos exigimos que nuestro gobierno desempeñe un papel de avanzada en la tarea de aislar internacionalmente a Israel y promover el castigo de los responsables de sus crímenes de guerra. Es hora de romper todo tipo de relaciones con ese país y alentar la formación de un frente internacional en favor de la paz y la justicia.

 

Pablo Moctezuma Barragán*

*Doctor en estudios urbanos, politólogo, historiador y militante social

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