México “no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero”, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, luego de que el mandatario estadunidense Donald Trump difundiera en redes sociales un mapa en el que México, Canadá, Groenlandia y otros territorios aparecen cubiertos con elementos de la bandera de Estados Unidos.
En el marco del mes de la patria, la presidenta respondió a la publicación a través de su cuenta de X y reafirmó la soberanía nacional. “En el mes de la patria reafirmamos que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero. Orgullosamente somos un país libre, independiente y soberano”.
La publicación del presidente Trump se suma a una serie de mensajes y decisiones relacionados con la representación geográfica de territorios y cuerpos de agua de América del Norte.
Apenas un día antes, Trump había difundido en su red Truth Social una imagen del estado de Nuevo México en la que la palabra “México” aparecía tachada y sustituida por “América”. Además, el mandatario también ha planteado públicamente llamar “Nueva América” a la entidad, aunque el gobierno federal estadunidense no tiene facultades para modificar por sí solo el nombre oficial de un estado.

La propuesta generó rechazo entre autoridades de Nuevo México. La gobernadora Michelle Lujan Grisham sostuvo que el nombre del estado “no está sujeto a debate” y recordó que su denominación existe desde antes de la creación de Estados Unidos.
Asimismo, la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum ocurre, además, pocos días después de que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobara una resolución para promover representaciones cartográficas que reflejen con mayor precisión el tamaño de los continentes.
El documento, impulsado por Togo y otros países africanos, recibió 164 votos a favor, uno en contra –el de Estados Unidos– y seis abstenciones. La resolución promueve el uso de proyecciones como Equal Earth, que representan de manera más proporcional la superficie de las masas terrestres y cuestionan el uso extendido de la proyección de Mercator.
El planteamiento de la ONU apunta a que gobiernos, organismos internacionales, instituciones educativas y otros actores utilicen representaciones que permitan apreciar de forma más fiel las dimensiones relativas de los territorios.
La proyección de Mercator, creada en el siglo XVI para facilitar la navegación, distorsiona el tamaño de las superficies conforme aumenta la latitud. Por ello, territorios del norte aparecen visualmente mucho más grandes de lo que son en realidad. Groenlandia, por ejemplo, puede parecer comparable en tamaño con África en este tipo de mapas, pese a que el continente africano tiene una superficie aproximadamente 14 veces mayor.
Durante la discusión en Naciones Unidas, el ministro de Relaciones Exteriores de Togo, Robert Dussey, planteó que los mapas no son únicamente herramientas técnicas, sino representaciones que influyen en la manera en que las sociedades entienden el mundo. “Los mapas dan forma a nuestra comprensión del mundo”.
El debate sobre la representación cartográfica adquirió así una dimensión política y cultural: mientras la iniciativa promovida por países africanos busca reducir una distorsión histórica en la manera de representar las dimensiones territoriales, la imagen difundida por Trump coloca bajo símbolos estadunidenses territorios que pertenecen a otros países.
La publicación sobre México también se inserta en una política de cambios de denominaciones geográficas promovida por Trump desde el inicio de su segundo mandato.
En enero de 2025, el mandatario firmó una orden ejecutiva para que el gobierno estadunidense utilizara el nombre “Golfo de América” para referirse al Golfo de México. La medida tiene efectos dentro del gobierno de Estados Unidos y no modifica por sí misma la denominación internacional del cuerpo de agua.
Más recientemente, el 27 de agosto de 2026, Trump firmó otra orden ejecutiva para que el gobierno estadunidense utilice “Lake America” en lugar de Lake Ontario en sus referencias oficiales. El documento ordenó al Departamento del Interior y a la Junta de Nombres Geográficos de Estados Unidos realizar las acciones correspondientes dentro del sistema federal de nombres geográficos.
A esta serie de acciones se sumó ahora la propuesta de llamar “Nueva América” a Nuevo México, así como la imagen difundida en la que México y Canadá aparecen bajo la bandera estadunidense.
El nombre de Nuevo México, además, tiene una historia que antecede a la creación de Estados Unidos y al México independiente. La denominación comenzó a utilizarse durante el periodo colonial español para identificar territorios situados al norte de Nueva España y permaneció después de la independencia mexicana y de la incorporación del territorio a Estados Unidos.
La respuesta de la presidenta Sheinbaum ocurre mientras su gobierno mantiene como uno de sus principales asuntos de política exterior la relación con Estados Unidos, en la que ha destacado la cooperación binacional sin aceptar una relación de subordinación.



















