El planeta rebasará el límite de 1.5 grados centígrados de calentamiento global en los próximos años y, en el escenario más optimista, la temperatura llegará hasta 1.8 grados por encima del promedio preindustrial, advirtió el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
El documento precisó que, bajo las políticas vigentes, el calentamiento medio proyectado para 2100 se sitúa alrededor de 2.6 grados, con un rango de entre 1.9 y 3.6 grados Celsius. Los 1.8 grados –considerados positivos– se observarían bajo un contexto en el que se cumplan todas las contribuciones nacionales determinadas y los objetivos de cero emisiones netas a largo plazo.
No obstante, todos los escenarios coinciden en que el umbral de 1.5°C, límite establecido en el Acuerdo de París, terminará por superarse en la próxima década. Ninguno de estos puede considerarse seguro o aceptable, recordó en su informe Limiting Overshoot: Navigating exceedance of 1.5°C and pathways towards return, presentado este 2 de septiembre.
Entre los riesgos que se intensificarán con cada fracción adicional de calentamiento están un aumento más acelerado del nivel del mar, mayor probabilidad de colapso de ecosistemas como los arrecifes de coral, olas de calor e incendios forestales más extremos, y cambios profundos en la criosfera.
Como ejemplo, el documento señala que los glaciares podrían perder más de una cuarta parte de su masa hacia 2100, lo que elevaría el nivel del mar entre 9 y 12.5 centímetros y alteraría de forma permanente la disponibilidad de agua en numerosas regiones.
El PNUMA también alertó sobre un mayor riesgo de cruzar puntos de inflexión irreversibles en sistemas globales, entre ellos las capas de hielo de la Antártida Occidental y de Groenlandia, la Circulación de Retorno Meridional del Atlántico (AMOC) –clave para regular el clima– y la selva amazónica, cuya alteración “transformaría el mundo para siempre”.
La seguridad alimentaria también está en riesgo: el informe proyectó una caída de hasta 14 por ciento en la producción mundial de alimentos para 2050 si no se aplican medidas de adaptación efectivas. A ello se sumarían más olas de calor intensas, un incremento de enfermedades relacionadas con la nutrición y mayores riesgos de propagación de patógenos, lo que derivaría en más enfermedades y muertes.
Las ciudades y la infraestructura también enfrentarán mayores presiones por olas de calor prolongadas e inundaciones, mientras el calentamiento, la pérdida de oxígeno y la mayor acidez de los océanos dificultarán la supervivencia de la vida marina y de las comunidades que dependen de ella.
A pesar del panorama catastrófico, el documento llamó a la acción en vez de la desesperanza. Dijo que es posible todavía regresar por debajo de 1.5 grados hacia finales de siglo si se actúa con “acción sin precedentes”.
El organismo llama a que el mundo transite por una ruta de “sobrepaso, pico y descenso”, que limite la temperatura máxima alcanzada y después la reduzca gradualmente, mientras se ejecutan medidas de adaptación que disminuyan la vulnerabilidad ante los impactos actuales y futuros del cambio climático.
Esto implica no solo cumplir, sino superar los compromisos existentes, además de acelerar de manera simultánea la mitigación y la adaptación. “La lucha por los 1.5 grados es la lucha por la humanidad”, señaló António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, quien mencionó que cada fracción que aumenta la temperatura cuesta vidas, destruye los medios de subsistencia, profundiza la desigualdad y acerca a daños irreversibles.
El informe plantea que la respuesta global debe organizarse en tres fases interconectadas: una respuesta inmediata para frenar el calentamiento mediante recortes profundos de emisiones; una fase de contención de los impactos conforme se excede el umbral de 1.5 grados; y una etapa de resiliencia de largo plazo.
El organismo subrayó que los países con mayor responsabilidad histórica en el cambio climático deben actuar con mayor rapidez y ambición, y advirtió que las naciones desarrolladas deberán triplicar el financiamiento destinado a la adaptación para garantizar que llegue a las poblaciones más vulnerables.



















