Renuncia Claudia Arlett Espino a la Secretaría Ejecutiva del INE por salud

Renuncia Claudia Arlett Espino a la Secretaría Ejecutiva del INE por salud

FOTO: INE

Claudia Arlett Espino presentó su renuncia irrevocable a la Secretaría Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE), con efectos a partir del 9 de septiembre de 2026, debido a motivos de salud y a la necesidad de procurar un equilibrio entre su vida profesional y personal.

La funcionaria entregó su renuncia a la consejera presidente del INE, Guadalupe Taddei Zavala, quien la había propuesto ante el Consejo General para ocupar la Secretaría Ejecutiva y la Secretaría del Consejo General del Instituto.

El nivel de exigencia que implicó la organización del Proceso Electoral Concurrente 2026-2027, influyó en su decisión, señaló Espino.

“Considero que el nivel de exigencia que requiere la organización de una elección concurrente de los cargos federales y de las 32 entidades federativas que estarán en disputa en los procesos federal y local 2026-2027, no me permite en estos momentos fortalecer mi vínculo personal y familiar”, indicó.

La funcionaria agradeció a Taddei Zavala la confianza de proponerla al frente de la Secretaría Ejecutiva y de la Secretaría del Consejo General, responsabilidades que, afirmó, le permitieron cumplir con “una de mis más altas responsabilidades con aprendizajes significativos”.

Concluyó su gestión con un mensaje de agradecimiento al personal de la Secretaría Ejecutiva, al que reconoció por su profesionalismo y compromiso institucional para cumplir con las atribuciones del área.

Manifestó su disposición para colaborar en las labores de transición, con el propósito de evitar afectaciones en la continuidad de sus funciones. Al concluir su comunicación, Espino reiteró su respeto a la consejera presidenta y agradeció al INE.

Te podría interesar: Gobierno prevé 5.7 billones de pesos para infraestructura y 1.8 millones de viviendas

Artículo

La guerra cognitiva como arma del dogmatismo capitalista

En el corazón de la guerra cognitiva está el plan de fijar el dogmatismo monopólico como meta eterna del capitalismo en su fase imperial. Y las armas de dominación pretenden ser perfectas cuando consigan que las víctimas custodien las puertas de la prisión y llamen libertad a la llave que las encierra. Esa es una aberración mayúscula de la guerra cognitiva: el capitalismo no necesita que creamos todas sus mentiras; le basta con que pensemos la realidad utilizando sus preguntas, sus medidas, sus diccionarios y sus límites. Por lo tanto, la explotación se manifiesta como empleo, la subordinación como contrato, la concentración como eficiencia, el despojo como inversión, la precariedad como flexibilidad y la obediencia se manifiesta como responsabilidad. La palabra cambia de significado, la realidad cambia de lugar. El control deja de ser una fuerza externa e inicia a comunicarse desde nuestro interior. La victoria imperial no se limita únicamente al dominio de territorios: implica ocupar el punto desde el cual una sociedad determina lo que puede ser considerado real.

Saber más »
Sheinbaum exige extradición de Álvarez Puga e Inés Gómez-Mont. FGR investiga red de empresas factureras y desvío millonario en SEGOB.
Destacada

Paquete económico buscará combatir evasión y elusión de factureras

En 2027, se espera que los ingresos tributarios alcanzarán un máximo histórico de 15.9 por ciento del PIB, sin crear nuevos impuestos, afirmó el secretario de Hacienda, Edgar Amador, al entregar la propuesta de Paquete Económico al Congreso de la Unión. Al respecto, abundó que este resultado se apoyará en una mayor eficiencia recaudatoria, así como en el combate a la evasión, la elusión y las empresas que facturan operaciones simuladas, conocidas como factureras.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo

La guerra cognitiva como arma del dogmatismo capitalista

En el corazón de la guerra cognitiva está el plan de fijar el dogmatismo monopólico como meta eterna del capitalismo en su fase imperial. Y las armas de dominación pretenden ser perfectas cuando consigan que las víctimas custodien las puertas de la prisión y llamen libertad a la llave que las encierra. Esa es una aberración mayúscula de la guerra cognitiva: el capitalismo no necesita que creamos todas sus mentiras; le basta con que pensemos la realidad utilizando sus preguntas, sus medidas, sus diccionarios y sus límites. Por lo tanto, la explotación se manifiesta como empleo, la subordinación como contrato, la concentración como eficiencia, el despojo como inversión, la precariedad como flexibilidad y la obediencia se manifiesta como responsabilidad. La palabra cambia de significado, la realidad cambia de lugar. El control deja de ser una fuerza externa e inicia a comunicarse desde nuestro interior. La victoria imperial no se limita únicamente al dominio de territorios: implica ocupar el punto desde el cual una sociedad determina lo que puede ser considerado real.