Ante crisis del gobierno de Salinas de Gortari, CIA consideró invadir México

Ante crisis del gobierno de Salinas de Gortari, CIA consideró invadir México

Ilustración: Gemini IA

Documentos desclasificados revelan que la CIA consideró un escenario de crisis durante el gobierno de Carlos Salinas al cual respondería con la invasión. Un año antes de la elección presidencial de 1988, que llevó a Salinas de Gortari al máximo cargo de representación popular por un fraude electoral,  la Agencia Central de Inteligencia y la denominada comunidad de inteligencia estadunidense caracterizaron al padre de la miseria como “un capitalista disfrazado de socialista”. A ello se suman las diferentes descripciones que ele dieron: “tecnócrata ambicioso”, “eminencia discreta”, “estratega tras bambalinas” y protegido de Miguel de la Madrid desde 1970. En otro archivo también se delinearon escenarios del gobierno salinista y el cálculo político del desgaste del régimen priísta por las privatizaciones

Segunda parte. Los documentos desclasificados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) sobre el político priísta Carlos Salinas de Gortari –artífice del neoliberalismo, agente privatizante, padre de la miseria, ungido mediante un fraude electoral– retratan el seguimiento permanente que dieron sus agentes al expresidente, desde sus funciones como secretario en el gobierno de Miguel de la Madrid y después como titular del Ejecutivo federal.

En la CIA tenían pleno conocimiento del ciclo privatizador que se vendría sobre México. En uno de los documentos consultados por este semanario, se destacan las “prioridades” de su gobierno: “su principal objetivo es reestructurar la economía, haciéndola más receptiva a las fuerzas del mercado internacional y a la inversión, reduciendo el tamaño y el papel del sector público y fomentando la iniciativa privada, para impulsar la diversificación y el crecimiento sostenido”.

Reformista y neoliberal en lo económico, autoritario en lo político, la caracterización que hizo la CIA de su gobierno en 1991 era que actuaría con “lentitud a la hora de promulgar reformas para liberalizar el proceso político, sin conceder ninguna victoria electoral de la oposición que sea estratégicamente importante”.

La CIA también analizó el contexto social del gobierno salinista. En el mismo documento que analiza los primeros tres años de su gobierno, destacaron que preveían que Salinas preservara el dominio del PRI, pero las “presiones reprimidas y las dificultades acumuladas han creado un entorno con potencial para un aumento del malestar social y la violencia. No prevemos que estos brotes representen una amenaza para el régimen durante el período de esta estimación, pero el grado en que el programa de Salinas logre resultados positivos –sobre todo en el ámbito económico– será el factor principal para mitigar la gravedad de tales disturbios. Si una o más de las variables económicas clave fallan (como una recesión en Estados Unidos o una caída en los precios del petróleo), aumentarán las presiones políticas a favor de políticas populistas y expansivas”.

En el cálculo político del desastre económico, la CIA mencionó en su informe que había un 20 por ciento de probabilidades de tener un escenario de crisis. En este escenario consideraron que graves reveses económicos podrían causar disturbios más generalizados, “Incidentes en los que un número considerable de civiles fueran asesinados por fuerzas militares o de seguridad dañarían la legitimidad del gobierno y podrían generar un ciclo de violencia cada vez más polarizado. Tal situación probablemente generaría rupturas dentro del PRI, que enfrentaría el dilema de perder su mayoría en el Congreso o recurrir a un fraude flagrante que desencadenaría protestas aún mayores”.

También consideraron un escenario más improbable de mayores amenazas al gobierno de Salinas a tal punto que su gobierno estuviera realmente amenazado. En ese caso la CIA sopesó la hipótesis de que el gobierno salinista continuaría ejerciendo el poder, incluso sobre las fuerzas armadas mexicanas. Ahí, deslizan la idea de la intervención armada estadunidense.

Una intervención militar unilateral sólo se consideraría en el caso extremadamente improbable de que el colapso del sistema político fuera inminente. El régimen resultante probablemente intentaría mantener relaciones estrechas con los Estados Unidos. Creemos, por lo tanto, que incluso bajo un escenario tan pesimista la extrema izquierda no sería capaz de ganar el poder. Sin embargo, los intereses de EE.UU. se habrían visto afectados negativamente por la inestabilidad y el desorden iniciales que, por ejemplo, habrían acelerado la emigración hasta convertirse en una inundación, permitido que el tráfico de drogas empeorara y provocado una contracción del comercio bilateral”.

Documento 1. Mexico outlook for the Salinas Administration

FUENTE: General CIA Records, 1 de mayo de 1989.

Salinas “estratega tras bambalinas” de Miguel de la Madrid

Otro de los documentos a los que tuvo acceso este semanario fechado el 16 de octubre de 1987 destacó que “creían” que Salinas fuera de izquierda: “La agencia teme que el futuro presidente sea de izquierdas, que no solo promueva políticas económicas socialistas, sino que también se convierta en un opositor recalcitrante y problemático a los objetivos de la política exterior de Washington, especialmente en Centroamérica”.

El documento es una publicación de los periodistas Jack Andereson y Dale Van Atta en el Washington Post, que contaban constantemente con filtraciones de la misma agencia. El recorte del periódico fue guardado en los archivos de la CIA.

Documento 2. CIA Fears Mexico’s Next Chief is Leftist

FUENTE: General CIA Records, 16 de octubre de 1987.

Pese a que en un primer momento la CIA tenía información de que Salinas podría ser de izquierda –caracterización profundamente equivocada pues es uno de los constructores del neoliberalismo y de la pérdida de soberanía– también hay otros archivos en los que esta institución que promueve golpes de estado se deshizo en elogios ante el padre de la miseria y del Fobaproa.

Por ejemplo, los periodistas del Washington Post mencionaron que “Salinas era la eminencia discreta del gabinete de De la Madrid, el estratega tras bambalinas que ideó e implementó gran parte del programa de reformas económicas del presidente. Elegir a Salinas como su sucesor demostró que De la Madrid comprende la gravedad de la situación económica de México y pretende asegurar que las reformas continúen después de que deje el cargo el próximo año”.

Otro elemento que se desprende de los archivos desclasificados de la CIA es un encuentro personal con Salinas. Como es notorio, los archivos muestran que esta agencia de inteligencia yankee tuvo problemas para definir al sucesor de Miguel de la Madrid. Echaron mano de otras fuentes en la Ciudad de México, para tener más detalles de él.

La continuidad de la construcción del perfil de Salinas se nutrió de otras fuentes de la CIA que mencionaron que “se trata de un capitalista disfrazado de socialista”. Sin embargo, la misma agencia no estuvo de acuerdo y contó con un perfil hasta entonces secreto que, como ya dio a conocer Contralínea, se trató más bien de un “tecnócrata ambicioso”. El documento lo caracterizó así:

Salinas es un tecnócrata ambicioso y un economista experto. Ha sido protegido de De la Madrid desde mediados de la década de 1970. Cuenta con buenas conexiones familiares, se involucró activamente en el PRI desde sus inicios y posee excelentes credenciales académicas. Cuando surgió como una figura influyente a principios de 1984, la mayoría de los observadores locales lo consideraban partidario de los negocios y la libre empresa, pero informes más recientes de fuentes confiables indican que pertenece al ala izquierda del PRI y que podría favorecer una mayor intervención estatal en las corporaciones, que actualmente pertenecen mayoritariamente a empresas estadounidenses y multinacionales”.

Los documentos internos de la CIA generan distintas hipótesis. Muestran la incapacidad para definir a Salinas, pero también la carencia de rigor en sus análisis o, quizá, que sus fuentes eran poco rigurosas o daban información parcial a esta agencia.

Salinas mantendría estabilidad política hasta 1991

El documento de la CIA de 1989 “Mexico outlook of the Salinas Administration” contó con las apreciaciones del entonces director de la agencia William Webester y ex director del FBI y de la comunidad de inteligencia estadunidense. Expresa, entre otras cosas, que Salinas mantendría la estabilidad política hasta 1991, año de elecciones intermedias.

Este documento fue elaborado por el director de la agencia y participaron en su elaboración la Agencia de Inteligencia de la Defensa, la Agencia de Seguridad Nacional, la Oficina de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado y la Oficina de Apoyo a la Inteligencia del Departamento del Tesoro, El Subjefe de Estado Mayor de Inteligencia, Departamento del Ejército El Director de Inteligencia Naval, Departamento de la Armada El Jefe Adjunto de Estado Mayor de Inteligencia, Departamento de la Fuerza Aérea El Director de Inteligencia, Cuartel General, Cuerpo de Marinos.

El documento sugiere, que el gobierno fraudulento de Salinas tendría un 80 por ciento de probabilidades de que “logre suficientes objetivos para mantener la iniciativa, preservar la estabilidad y asegurar un alto grado de continuidad política hasta las elecciones de medio término de septiembre de 1991, período que abarca esta estimación”.

Además, consideraron que “existe aproximadamente un 20 por ciento de probabilidad de que México experimente un marcado deterioro de las condiciones económicas, agitación laboral militante o inestabilidad relacionada con el narcotráfico que podría desencadenar violencia generalizada”.

“El sistema político, de gran solidez, conserva considerable fuerza, legitimidad y resiliencia. Posee el monopolio del poder coercitivo […] y se ve reforzado por importantes fuerzas culturales e históricas subyacentes. Ningún otro partido o coalición política igualará las capacidades y el alcance nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que ha dominado el panorama político durante mucho tiempo, y es probable que Salinas y los jóvenes reformistas de su entorno logren aumentar su competitividad o debilitar a la oposición”.

Este documento fue elaborado en 1989, un año después del fraude electoral –que dicho sea de paso, no fue cuestionado en lo absoluto por la CIA– con marcados signos de crisis económica y política y varias reformas estructurales y privatizaciones, entre ellas: Teléfonos de México, Altos Hornos, Siderúrgica Nacional, Red Federal de Microondas, Compañía de aviación, compañías mineras como Cananea, infraestructura aeroportuaria, 18 bancos (Multibanco Mercantil de México, Banpaís, Banca Cremi, Banca Confía, Banco de Oriente, Bancreser, Banamex, Bancomer, BCH. Al año siguiente se privatizaron Banca Serfin, Comermex, Somex, Banco del Atlántico, Banca Promex, Banoro, Banorte, Banco internacional y Banco del Centro), 13 empresas de medios de comunicación y la apertura a la inversión privada a la petroquímica.

Sólo así, se pudo establecer una de las experiencias clave del neoliberalismo –después de la experiencia chilena tras el golpe de estado a Pinochet– que mostró que con reformas estructurales se podía aumentar momentánemente la tasa de ganancia de las empresas extranjeras y nacionales y conformar la riqueza de al menos 24 familias, con altos costos de miseria social.

A pregunta de Contralínea, la presidenta Claudia Sheinbaum recordó que Salinas de Gortari no ganó la Presidencia, sino que hubo un fraude. También detalló que cuando salió Salinas hubo 40 familias en la lista de millonarios de la Revista Forbes.

¿Quiénes eran estos millonarios? Los que “compraron” las empresas públicas, las empresas del pueblo de México. O sea, empresas que eran del Estado mexicano y, por lo tanto, del pueblo de México, se vendieron, se privatizaron con la idea de que “el mercado iba a resolver todos los problemas” y que “lo mejor era vender todo lo que era propiedad del pueblo”.

“Y quienes aparecieron después, como los millonarios, pues fueron esos que recibieron. O sea, no estaban tan en quiebra las empresas ¿verdad?, porque si después se volvieron millonarios quienes las obtuvieron, como los mayores millonarios del mundo, pues quiere decir que las empresas no estaban en quiebra”.

“Nunca quedó muy claro cómo fue que se dieron esas ventas”, recordó la titular del ejecutivo federal.

Todo ese proceso neoliberal se hizo con reformas a la constitución, leyes y reglamentos. Era una desnacionalización brutal. Tan sólo en su sexenio se privatizaron cerca de 400 empresas públicas, la compra-venta del país, como la caracterizara en aquél entonces, el Dr. John Saxe Fernández.

Para poder llevar a cabo todo este plan de reformas estructurales fue necesario tener el control político de la Cámara de Diputados y Senadores, así como el control territorial de por lo menos, más de la mitad de los estados y sus congresos locales para poder efectuar reformas constitucionales, de ahí la necesidad fraudulenta de su gobierno del control político.

Es por ello, que el análisis de la CIA cobra relevancia, porque medían políticamente la capacidad reformista del gobierno privatizador de Salinas de Gortari. Pese a contar con información bastante precaria, la agencia de inteligencia sopesó la viabilidad política del proyecto económico neoliberal.

Salinas preparó el terreno para la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), para ello reformó la Constitución, eliminando conquistas de la revolución mexicana. Para eliminar dichos obstáculos reformó la Ley Agraria, la Ley de Pesca, la Ley de impuesto General de Importación y la Ley Reglamentaria del Artículo 131.

También se reformaron la Ley de Vías Generales de Comunicación, la Ley Minera, la Ley de Instituciones de Crédito y la Ley para Regular las Agrupaciones Financieras, la Ley General de Sociedades Mercantiles, la Ley Federal de Metrología y Normalización, la Ley que armoniza diversas disposiciones con el GATT, la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos y Organismos Subsidiarios, la Ley Forestal, la Ley  de Aguas Nacionales, la Ley Federal de Competencia Económica, la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, la Ley Federal de Turismo, la Ley Federal de Correduría Pública, la Ley de Sociedades de Inversión, la Ley Federal de Cinematografía, la Ley de Puertos, la Ley de Navegación y, desde luego la Ley de Inversiones Extranjeras.

El salinismo fue de altos costos sociales y caracterizado por el fraude de 1988, el Fobaproa, la extranjerización de la banca, el ataque contra el EZLN y el magnicidio contra Colosio. Pero para la CIA fue “la eminencia discreta” del neoliberalismo que despojó al pueblo de México y lo sumió en una de las miserias más grandes de la historia mexicana.

La presidenta Sheinbaum en su Conferencia de prensa del 26 de agosto reiteró: ¡Zas! Sale Salinas de Gortari, y una de las peores crisis económicas para el país, 1994, magnicidio de [Luis Donaldo] Colosio, levantamiento zapatista y en diciembre una crisis muy fuerte.

Después, llega Zedillo, y… Más bien, en la salida de Salinas de Gortari y en la entrada de Zedillo es cuando viene esa crisis, en diciembre de 1994. Recuerden que entonces los presidentes entraban el 1º de diciembre. Entonces, se da en diciembre esa crisis económica muy fuerte: devaluación, aumento en las tasas de interés, problemas de liquidez del Estado mexicano”.

Combate al ‘narco’ con supuesto “abordaje pragmático”

Si desde el gobierno de López Portillo, el problema del narcotráfico iba in crescendo, se agravó con De la Madrid y con Salinas “se aborda de manera pragmática”. La CIA también hizo el cálculo político entre la soberanía mexicana y la revisión de la política antidrogas mexicana: “Existe un amplio consenso en México de que ciertos programas antidrogas estadounidenses atentan contra la soberanía mexicana y que el proceso de certificación del Congreso de Estados Unidos es particularmente humillante. Si México perdiera dicha certificación, creemos que Salinas contaría con el apoyo de la mayor parte de la población para reaccionar con firmeza”.

Ante este escenario, fue en el sexenio de Salinas que Estados Unidos planteó la creación de la Fuerza de Respuesta de la Frontera Norte (NBRF). Este programa inició en 1990 y fue uno de los pioneros en el establecimiento de compromisos de cooperación con información de inteligencia.

En otro documento desclasificado del Departamento de Estado de Estados Unidos se menciona que este programa se coordinó con la Embajada de Estados Unidos en México e involucró al Departamento de Estado, Defensa, la Administración de Control de Drogas (DEA) y el Servicio de Aduanas. Tenía entre sus objetivos el rastreo de aeronaves sospechosas de tráfico de drogas.

El Almirante David E. Jeremiah Segundo Vicepresidente del Estado Mayor Conjunto escribió el 23 de mayo de 1990 un documento en el que recomienda incentivar la asistencia antinarcóticos a México en lugar de la zona Andina. Esa asistencia eran nueve helicópteros para vigilar la frontera norte de México.

Lo interesante del documento es que queda evidente que Estados Unidos usa el chantaje político para incentivar que otros países, en este caso México, acceda a la compra de material bélico estadunidense. El Almirante Jeremiah recomendó que el entonces presidente George Bush “declare que existe una situación de emergencia en México que amenaza los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos”.

Documento 3. US Counternacotics Strategy for Mexico

 

 

FUENTE: National Security Archive, US Counternarcotics Strategy for Mexico Joint Chiefs of Staff, Confidential memorandum, 23 de mayo de 1990.

En otra carta escrita por Melvyn Levitsky Subsecretario Adjunto de Defensa para la Política de Control de Drogas, menciona que tras los buenos resultados, esperaban otorgar otros 12 helicópteros más para el año fiscal 1992.

Pese al “buen resultado” que estaba dando el programa de vigilancia en la frontera norte, el 7 de noviembre de 1991 siete agentes federales mexicanos que eran parte del programa Fuerza de Respuesta de la Frontera Norte (NBRF) fueron atacados y asesinados por tropas del ejército mexicano en Veracruz. En ese entonces el administrador de la DEA Robert C. Bonner, hizo saber su preocupación. En un memorandum escribió:

“Dije que veía este incidente como un hito crítico para el GOM en cuanto a su compromiso con los esfuerzos antinarcóticos y su determinación de erradicar a funcionarios corruptos, incluso generales del ejército, que conspiran con traficantes. También expresé mi preocupación de que la NBRF (Operación Halcón) no reanudaría operaciones efectivas mientras estos homicidios permanecieran sin resolver o se respondiera con acciones decisivas. El impacto de la retirada del NBRF inevitablemente llevará a un aumento en los vuelos de traficantes desde Colombia”.

Documento 4. Telegrama a John Negroponte, Drug Enforcement Administration, Confidential memorandum

FUENTE: National Security Archive, US Counternarcotics Strategy for Mexico Joint Chiefs of Staff, Confidential memorandum, 25 de noviembre de 1991.

El suceso se conoció en México como la Masacre del llano de víboras, ocurrido en Tlalixcoyan,Veracruz. Los agentes asesinados fueron Roberto Javier Olivo Trinker, Juan José Arteaga Pérez, Ernesto Medina Salazar, Óscar Hernández Sánchez, Miguel Márquez Santiago, Abel Acosta Pedrosa, Francisco Zuviri Morales. En aquél entonces se inculpó a Fernando Vázquez Chelius, subdelegado de la extinta Procuraduría General de la República, ex militar. Fue asesinado después.

En 2018 el caso cobró relevancia pues el colombiano Jorge Milton Cifuentes declaró en Nueva York que sobornó al exprocurador Morales Lechuga, según reportó en su momento la Revista Proceso.[1] Morales Lechuga en su momento también recordó que la Comisión Nacional de Derechos Humanos en su recomendación 126/1991 aclaró que el enfrentamiento fue producto de una “confusión”.

35 años después de los sucesos de Veracruz, tras las acciones de la CIA en Chihuhua, vuelve a plantear en el debate público las formas autónomas de conducirse de estas agencias de inteligencia, espionaje y desestabilización del gobierno de Estados Unidos, una de esas formas históricas ha sido el chantaje.

[1] https://www.proceso.com.mx/opinion/2018/12/18/el-fantasma-de-llano-de-la-vibora-morales-lechuga-217274.html

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Ante crisis del gobierno de Salinas de Gortari, CIA consideró invadir México Aníbal García Fernández, septiembre 5, 2026 Documentos desclasificados revelan que la CIA consideró