El uso de inteligencia artificial, bots, noticias falsas y campañas pagadas en redes sociales para influir en la opinión pública representa uno de los principales desafíos del proceso electoral, advirtió la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien planteó la necesidad de abrir una discusión amplia sobre la regulación de estas herramientas.
Durante su conferencia matutina, la primera mandataria señaló que las redes sociales han cambiado significativamente en los últimos dos años, y que actualmente existen mecanismos más sofisticados para incidir en lo que las personas ven y piensan mediante algoritmos, contenidos personalizados y campañas coordinadas.
La titular del Ejecutivo federal recordó que en la propuesta de reforma electoral conocida como Plan A se incluyó una disposición para regular expresamente el uso de inteligencia artificial durante las campañas políticas. Sin embargo, señaló que algunos partidos no respaldaron esa propuesta.
“Yo creo que sí hay que regular, pero hay que hacer una discusión muy amplia”, señaló la presidenta al aclarar que la discusión sobre la regulación del uso de IA y dispositivos tecnológicos no debe interpretarse como un mecanismo de censura gubernamental, particularmente durante un proceso electoral.
De igual manera, destacó que la manera en que la población se informa ha cambiado y que actualmente las redes sociales tienen un peso cada vez mayor frente a los medios tradicionales.
Por ello, señaló que, de acuerdo con una encuesta reciente, más personas se informan actualmente a través de redes sociales que mediante la televisión, un cambio que, dijo, se ha producido en apenas dos años.
Sheinbaum Pardo consideró necesario discutir el uso de las plataformas como herramientas de propaganda política, particularmente cuando intervienen recursos económicos, bots y otros mecanismos para amplificar contenidos. “Es muy importante difundirlo, explicarlo”.
De igual manera, cuestionó el funcionamiento de los algoritmos y el llamado scrolling, mediante el cual los usuarios reciben continuamente videos y contenidos determinados por sus patrones de navegación.
A ello sumó el control que tienen las empresas propietarias de las plataformas sobre la distribución de contenidos y las denuncias de personas que han trabajado en estas compañías respecto de mecanismos diseñados para generar adicción a determinados productos y contenidos.
Además, la presidenta Sheinbaum sostuvo que el problema no se limita al uso de inteligencia artificial, sino que incluye campañas de desinformación y noticias falsas utilizadas para modificar la opinión de los ciudadanos.
Explicó que estos mecanismos ya han sido utilizados en América Latina y otras partes del mundo, por lo que consideró necesario abrir una discusión específica sobre la manera en que las plataformas digitales pueden emplearse durante las campañas electorales.
Señaló que los mecanismos utilizados por sectores de la derecha internacional buscan influir en la percepción de las personas mediante información falsa. En ese contexto, defendió que su gobierno utilice mecanismos como las conferencias presidenciales y el espacio de Derecho de Réplica para exponer información que circula en redes sociales y ofrecer otras perspectivas frente a contenidos falsos o tergiversados.
También cuestionó la difusión de narrativas que, según dijo, buscan desacreditar el proceso electoral y a las instituciones encargadas de organizarlo. Afirmó que parte de la oposición y algunos medios de comunicación han cambiado su discurso respecto del Instituto Nacional Electoral (INE), al pasar de defenderlo como una institución intocable a cuestionar ahora su capacidad para garantizar elecciones limpias.
La presidenta consideró que frente a este escenario es necesario que la población tenga acceso a distintas perspectivas e información, especialmente ante el crecimiento de las redes sociales como fuente de información política. “Que la gente tenga las distintas perspectivas siempre”.



















